instantes
Estoy enamorado.
Y la gente lo nota.
Cada vez que cuento mi historia, se asombran con la decisión que tomé de irme a Barcelona a vivir el amor.
Me preguntan porqué estoy tan seguro, que porqué me atrevo a dejarlo todo. Que lo más seguro es que falle porque el que ella haya descubierto mi blog un día y haya decidido tomar un avión para conocerme y estar juntos sólo 18 días ciertamente no asegura nada. Que ¡pucha ojalá te resulte!. Que qué envidia!. Que "yo quiero que me pase algo así". Que tengo mi lado femenino muy desarrollado pero que si estoy consciente de que es un riesgo muy grande.
Y yo siempre respondo lo mismo.
Que mi decisión no tiene nada de romántica ni valiente, porque por definición no es una decisión.
Sí.
Tal cual.
En ningún momento tuve que decidir entre enamorarme o no.
Entre quedarme o irme.
Estoy enamorado, me voy. Punto.
No tengo opción.
O sea.
¿Quedarme?
Sentir que "pudo ser" pero mejor no, que lo más cuerdo e inteligente es vivir acá y trabajar como ingeniero de la Chile y ganar mucho dinero. Tener el medio auto como mi hermano y la media house.
Y siempre pensar en la chica aquella...
No.
No es opción.
No puedo, no más po.
Si voy y a los dos meses se acaba, bueno se acaba ¡qué tanta hueá! si la hueá no es ná' película tampoco.
Si usted es una de las personas que de verdad no entiende, bueno, le doy dos opciones: enamorarse y/o leer esto de Borges.
Ya, ya. Ya sé que suena latero andar citando grandes escritores y parecer profe de castellano de séptimo básico, pero mire, hágase un favor. Lea esto.
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.
Y la gente lo nota.
Cada vez que cuento mi historia, se asombran con la decisión que tomé de irme a Barcelona a vivir el amor.
Me preguntan porqué estoy tan seguro, que porqué me atrevo a dejarlo todo. Que lo más seguro es que falle porque el que ella haya descubierto mi blog un día y haya decidido tomar un avión para conocerme y estar juntos sólo 18 días ciertamente no asegura nada. Que ¡pucha ojalá te resulte!. Que qué envidia!. Que "yo quiero que me pase algo así". Que tengo mi lado femenino muy desarrollado pero que si estoy consciente de que es un riesgo muy grande.
Y yo siempre respondo lo mismo.
Que mi decisión no tiene nada de romántica ni valiente, porque por definición no es una decisión.
Sí.
Tal cual.
En ningún momento tuve que decidir entre enamorarme o no.
Entre quedarme o irme.
Estoy enamorado, me voy. Punto.
No tengo opción.
O sea.
¿Quedarme?
Sentir que "pudo ser" pero mejor no, que lo más cuerdo e inteligente es vivir acá y trabajar como ingeniero de la Chile y ganar mucho dinero. Tener el medio auto como mi hermano y la media house.
Y siempre pensar en la chica aquella...
No.
No es opción.
No puedo, no más po.
Si voy y a los dos meses se acaba, bueno se acaba ¡qué tanta hueá! si la hueá no es ná' película tampoco.
Si usted es una de las personas que de verdad no entiende, bueno, le doy dos opciones: enamorarse y/o leer esto de Borges.
Ya, ya. Ya sé que suena latero andar citando grandes escritores y parecer profe de castellano de séptimo básico, pero mire, hágase un favor. Lea esto.
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.
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