30 enero 2006

la casa de las ocho mujeres

Suena el teléfono.

Nadie responde.

- Respoooondaaaaan - grita Bárbara.
- Puta la casa de las pajeras - digo acostado al lado de ella y de Valeria.

Tamara en el computador sin pescar a nadie más que a su conquista quinceañera de la noche anterior y seguramente la Blanqui lavando los platos en la cocina al lado del teléfono sin querer responder. Para qué, si debe ser para alguna de las niñas. Adivino también que goza dejándolo sonar para que al menos las moleste el ring ring.

- Y pensar que hace siete años yo siempre llamaba y no me respondían en esta casa - dije aludiendo la época escolar en que pololeaba con Valeria - ¡pobres cabros los que siguen llamando a esta casa!

Loreto está separada de su esposo poeta con quien escribió sin versos la vida de sus cuatro hijas. De gorila mayor a monito menor: Valeria, Bárbara, Carla y Tamara.

- La regla número uno para cualquier pretendiente es conquistar a la Blanqui. Quien no cumpla con eso no tiene mucho futuro en esta casa - dije hoy al almuerzo y todas se rieron.

Y claro ¿quince años trabajando acá? En que su poder tras los "No, ese chico no es para ti" o los "lindo el niño que te vino a ver ah!" pueden resultar decisivos en la elección entre las varias opciones de sus niñas.

Me quedé a dormir anoche acá, almorzamos juntos y me quedo a dormir esta noche otra vez.

- Y usted, nunca más me fue a visitar - me dice la Uca. La reina madre. La abuela. La que me recibía en su casa en Santiago para todos los eventos familiares en que Valeria me llevaba como pololo años atrás. Viuda hoy, se vino a respirar el sur.

Uno dos tres cuatro cinco seis siete.

Y dije ocho mujeres.

Sí. Y es que Trinidad es la gata más linda que he visto en mi vida.

La casa de las ocho mujeres.

En el refrigerador colgaba un papelito de bienvenida para las tres mayores. Las tres universitarias que volvían de Santiago.

Regla número nueve:

Ningún hombre puede estar en el segundo piso si me encuentro yo en la casa. Esta regla no aplica para el Pepé.

Pepé porque P y P.

P de Pedro.

Y P de Pineda.

Voy manejando con el vidrio abajo. Veo al Enzo con Pérez caminando en la calle frente al Blockbuster. Grito "hué", que es el sobrenombre del Enzo y los saludo sacando la cabeza del auto como lo haría Ace Ventura.

- Este hueón barsa, manejando el auto de las Riedemann.

Sigue el ring ring.

- Ya po respondan - vuelve a gritar Bárbara.

Me estiro en la cama. Pongo la cabeza en ambas manos levantando los codos. Cual hamaca.

- Así es no más. Que sigan llamando e intentándolo pues ésta es la paga después de tantos años de esfuerzo. De intentos por entrar a la familia. De caerles bien y ser honesto con todas ustedes. De quererlas. Años de "humillación" y resistencia. No es fácil. No señores.

28 enero 2006

Gonzi está tirado en el sillón.

Yo de espaldas a la tele y al concierto en Glastonbury 2004 de Franz Ferdinand.

- Dale una toalla limpia al Pedro - le dijo su vieja a mi amigo desde Kinder A.

En la tarde vamos a ver el mega súper ultra clásico del fútbol chileno: Puerto Montt v/s Audax Italiano.

En realidad es una mierda pero como nuetro compañero de curso del colegio es el capitán de Puerto Montt se transforma en la excusa perfecta para que nos juntemos a gritar y reir muchos de los que compartimos un cuarto medio B y todos los cursos antes.

Lo encuentro genial. Tus amigos del colegio. Un estadio con vista al mar porque no existe tribuna andes entonces ves el canal y la isla al frente. "Ya po corre Leandro mierda", "pásala, pásala, márcalo conchatumadre".

- Aló Diego ¿estabai durmiendo?
- Puta más o menos.

Diego es un compañero de la U. Santiaguino. Que está haciendo su práctica en una salmonera acá en Puerto Montt. ¡Qué provincialmente despectivo me salió: santiaguino! Anoche me di cuenta que me estaba achilotando un poco hasta en la forma de hablar.

- Soy Pedro. De la U. Pineda.
- Ahh hola po Peter.
- ¿Qué vas a hacer en la tarde?
- Voy con el Juanjo a Isla Tenglo parece.
- Ah pura mierda, oye, yo voy al estadio con unos amigos, es una mierda de partido, pero como juega un compañero de curso vamos a ir un grupo piola ¿quieres venir?
- Vale, bacán.
- Listo entonces, nos juntamos a las cinco y media en la plaza.

Corto y me pongo a pensar "en la plaza". Genial. Hacía mucho tiempo que no le decía a alguien "nos juntamos en la plaza".

Ayer. Mi primer día en Puerto Montt, fue de los más humano turísticamente. Y es que como me conozco casi de memoria la ciudad y las aledañas me dedico a conversar con gente que no veo, en algunos casos, hace cinco años.

Y me voy enterando de vidas enteras en cuatro cuadras. Hablando como si nos conociéramos de toda la vida y tuviéramos esa confianza para hablarnos. Personas que veías con el uniforme del colegio de monjas casi todos los días (el mío era el de los curas, los jesuitas) pero que nunca te contó detalle alguno de su vida.

- Pamela Soto, tanto tiempo.
- Hooooola po Pedro.

Unos seis blablaes.

- ¿Y a dónde vas ahora?
- Al gimnasio acá, a tres cuadras - me dice Pamela.
- Te acompaño y conversamos.

Que estuve mal, que reventé, que estuve con doctor y todo, que mi viejo es una mierda, que el mío también.

Frente a la escalera mecánica que la llevaba al GYM nos despedimos.

- Chaito.
- Chao que te vaya bien.

Seguro pasan varios años más antes de volver a conversar así. A ninguno de los dos nos interesa demasiado el otro.

Camino.

Paso por el café típico de Puerto Montt en donde se juntan todos los viejos a politiquear.

Y me encuentro con un viejo típico de los que se junta a politiquear. Ja. Pero a este le tengo especial aprecio. Y hasta una especie de admiración.

Me encanta hablar con el Coño Castillo. Es de esas personas con las que uno puede rajarse hablando. Abrir su mochila de intelectualidad, intelectualoide o no, y simplemente hablar sin preocuparse de parecerle un fanfarrón cuando en realidad lo único que haces es hablar sobre lo que piensas, sabes y sientes.

Eso es algo que no puedo hacer muy seguido.

No sé si sea una enciclopedia con patas o un hueón muy culto como afirman algunos.

Sí sé que prefiero no hablar de lo que sé por miedo a aburrir o hacer callar al resto. Alguna vez me ha pasado que llego a límites en la conversación en que la otra persona no sabe qué decir y hasta se siente intimidada, entonces a mí que no me sirve ni me interesa estar dando cátedra sobre nada, prefiero que alguien me cuente sobre las cosas que sabe y disfruta, mientras yo callo y pregunto.

Pero con el Coño, que es papá de una amiga y amigo de mi papá a la vez, me preocupo nada.

Y viajamos de Foucault al zen. De Montaigne, que me enseñó ayer que fue el primer blogger por allá por el 1700, a su esclorosis múltiple.

De pronto aparece mi papá.

Obvio.

Puerto Montt es muy chico y de por sí, él es uno de esos viejos politiqueros. Muy amigo del Coño, por lo que sabía que podría aparecer.

Es más, yo sabía que venía de la feria del libro, porque antes de encontrarme con Pamela en la calle había entrado a la carpa de la feria y lo primero que escuché fue la voz de mi viejo. Puta la hueá, primeros pasos en el centro de Puerto Montt y ya me cruzo con él. No me vio y salí de ahí. Así que estaba sentado en el café, temerario-indiferente de si aparecía mi viejo, la persona con la que no hablaba ni por teléfono hace más de un año.

Se veía más gordo.

- Hola - le dije.
- Peeeedro - me dijo con una voz de sorpresa como si yo no supiera que de seguro mi hermano le había dicho que yo estaba en Puerto Montt.

Me puse a pensar qué estaría pensando el Coño, viendo esa escena y enterado de todo.

No nos pescamos. Yo sabía que sería muy pendejo salir corriendo, porque además seguramente volvería a toparme con él. Así que seguí hablando un poco sobre Coloane con el Coño.

Mi viejo se paró al baño. Se demoró poco. Volvió, apareció otro viejo politiquero, el Karim, y se fueron los dos. Antes, junto con el beso me pasó un papelito.

Mi viejo siempre ha sido asi. Siempre me ha tenido mucho respeto y hasta un poco de miedo diría yo. Igual que mis pololas. Tienen pánico de mi reproche moral, de mi mirada increpadora cuando hacen o dicen algo con maldad, con odio.

Aparte, ya está loco con que yo no lo pesque hace tanto.

Si quieres, si puedes, me encantaría hablar contigo. Mi celu 09/1111111"

¿Por qué no? pensé.

Pasaron tres horas hablando con el Coño y saludando a la gente que pasaba por fuera del café, lo acompañé a tomar el colectivo a su casa caminando al ritmo de su bastón.

- ¿Cómo se llama tu enfermedad?, ¿fibrosis quística?
- No. Escloreosis múltiple.
- Ah, es que ayer estaba leyendo sobre genética y decía algo sobre la fibrosis quística entonces me acordé de ti. Oye ¿y tu operación a los ojos resultó bien?
- Con éste no veo ya, lo perdí. Y con el otro veo un poco.
- Oye ¿y no te has angustiado con la muerte? - le pregunté justo antes de preguntarle por Kierkegaard.

Tú ves al Coño Castillo y lo encuentras hasta viejo guapetón. Y si no fuera por sus rodillas juguetonas que parecieran no hacerle mucho caso, no te darías cuenta que por dentro se está muriendo. Que apenas puede leer y estudiar sobre teoría del caos como le gustaría. Todo en él, en su cuerpo, se degenera progresivamente llamando a la muerte.

- Ese colectivo te sirve ¿no?
- No, otro, el de letrero blanco.
- Oye Coño, un gusto conversar contigo. Igual pa' vos debe ser extraño estar hablando con un pendejo.
- Por el contrario. Es muy agradable. Ya con estos viejos de Puerto Montt no es mucho lo que se puede hacer, en cambio ustedes los jóvenes traen algo del mundo acá a Puerto Montt.

Me sentí muy al sur del mundo. Me estaba dando cuenta que no se trata sólo de mil kilómetros de distancia, de doce horas en un bus. Por muchos edificios nuevos que florecían en la ciudad, Puerto Montt seguía siendo un lugar en que el conocimiento es escolar o de tipo universidad privada, de las que empiezan a aparecer y que recogen la sabiduría de todos los viejos de este sur que bien envidiarían unos cuantos en Santiago.

- Ahí viene el mío - me dijo.
- Vale, cuídate nos vemos.

Busco un teléfono público pero no tengo monedas.

- Flaco una moneda - me dice un punkie.
- No tengo, justo vengo a cambiar acá al negocio.

Pone la típica cara de "no te creo pero filo".

Me compro un chocolate, separo las monedas para el teléfono y a la salida le doy un par al punkie poniendo cara de "viste que te estaba diciendo la verdad".

- Aló Gonzi, ¿dónde estás?
- Viendo el partido del colo en un bar con Comi.
- Ah voy pa' allá ¿qué hacemos en la noche? - le pregunto.
- No cacho, pero quédate en mi casa a dormir.

26 enero 2006

writing

Siento las gotas en mi axila.

Me cuestiono si tocarla o no.

Poquito rato, porque ya estoy empapándome las uñas profusamente.

Me huelo las uñas y ahí está mi olor. Mi olor a aleta ¡Qué heavy! Igual no está tan fuerte porque anoche me duché antes de ir a Plaza Ñuñoa. De hecho lo encuentro hasta rico. Mmm. No, no tanto tampoco.

Me entero que de nuevo pillaron a Pete Doherty, vocalista de los extintos The Libertines con drogas. El mismo que le dio la coca a su novia Kate Moss cuando apareció en varias portadas de diarios jalando.

- Puta el hueón - digo en voz alta.

Tengo el pasaje en bus al lado de la pantalla del computador.

Dice destino Puerto Montt. 20:30 Hrs. Asiento 03.

- Pedro, quiero que ordenes toda tu ropa y la que ya no piensas usar, me la pones sobre la mesa y yo la voy a dejar al Hogar de Cristo.

Es su forma de decirme "a ver si es verdad que no tienes tanta ropa y que la mayoría son poleras viejas que ya no usas".

Típico de cuando viajas. Tu vieja quiere limpiar toda tu pieza y todas tus cosas, aprovechando que no estarás ahí cada quince minutos para desordenarle su progreso.

De repente y les resulta terapéutico a las mamás.

De repente y nunca han compartido tu idea sobre el orden de las cosas.

De repente y así aprovechan de enterarse de lo que hiciste y donde anduviste todo el año. De si en verdad hay algún puto apunte de la universidad entre tus revistas de música y libros.

Boletas de lugares con fecha, entradas al cine con nombres de película. Condones en tus cajones o ya usados en el basurero.

En mi caso no es un asunto de especial atención, porque son muy pocas las cosas que no le cuento a mi vieja sobre lo que hago o a los lugares a los que voy.

Y siempre que vuelvo a mi casa después de semanas fuera encuentro la pieza reluciente.

Por ahora agarrar mis libros.

Las poleras no-hogardecristo que pongo en la maleta.

Esperar ventilador en mano que pasen las derretidoras cuatro de la tarde.

Y mañana, el termostato regulado en casi quince grados menos.

reading

25 enero 2006

seis días sin internet

Enojadísimos con el servicio técnico de Terra tuvimos que esperar casi una semana para que vinieran a arreglar la conexión a internet.

Y el problema era que el cable estaba cortado.

¡Pupu!

Seis días sin internet por culpa de las ganas de morder de mi conejo.

Ha pasado muchísimo estos días.

Puta es que muchísimo.

El viaje a la antártica se fue a la chucha. Hablé con el jefe de la expedición y no supo confirmarme para el viaje del cuatro de febrero. Pero ojo, "en cualquier momento te podemos llamar". Una especie de "te estamos llamando". Supongo que fue entonces cuando mi orgullo pudo más y se picó, así que no acepté volver a cambiar los planes veraniegos por algo tan genial como improbable.

Estuve triste una tarde entera.

- Mamá ¿cómo lo voy a hacer para no caer mal después?
- ¿Por qué lo dices? - me responde.
- Puta porque leo y leo y más cosas voy aprendiendo. Me siento un maldito ratón de biblioteca y no sé muy bien cómo lo voy a hacer después para no vomitar toda la información acumulada agotando al resto.
- Como lo has hecho siempre Pedro.

Llevo veinte días leyendo. Y voy en el séptimo libro. Que Pablo Neruda, que un mundo feliz, que Giordano Bruno, que genoma humano, que imperio otomano. Hacía años que no me daban tantas ganas de leer, seguro que por culpa de la universidad.

- ¡Estos hue'ones que se creen británicos! Odio los tipos que manejan por la derecha en la autopista.
- Mira, apreta ese botón y corre la palanca haca atrás- me dice mi hermano.
- ¿Qué? ¿es el turbo de tu auto?
- Jaja, algo así.

¡Hueón!, ¡cómo explico el vértigo y sabor de acelerar hasta los 180 km/hr!

Ok acepto ser el saco 'e hueá de la autopista que se cree la gran caca con su Audi A4.

Pero también acepto que diez años atrás era yo el que pensaba así cuando veía un súper auto adelantando peligrosamente.

Y es que quizá en esa época lo asociaba con la tropa de ladrones de la dictadura, mientras que ahora pasa que mi hermano, ingeniero muy seco y con su resto de suerte, es quien tiene uno gracias a su cerebro.

Además, basta de sentirse culpable por tener plata. Cuando pendejo teníamos mucho menos, porque claro, veníamos llegando del exilio y todo. Ahora, yo no tengo niuno, pero mi familia sí. Lo suficiente al menos para comprarse un departamento en dos días y dedicarse únicamente a sentir y sufrir por la separación de mis viejos y preferir dejar la casa. Debe ser horrible sufrir porque la familia se viene abajo y más encima estar peleándose por plata.

- No sabes nada de mi vida hace seis meses.
- No po y tú tampoco. Apenas nos vimos en los pasillos este semestre - me dijo Javiera sentados en los pastos de la Plaza de la Constitución, obra de teatro y música en vivo mediante.

Hablamos mucho rato.

Ella, la de la refrescante foto en la piscina, mi mejor amiga junto con Nadja, toda seca, hace su práctica en Metro.

- Estoy optimizando los horarios del último tren en cada estación.

Me enteré que tras cuatro meses de capacitación, y sólo si eres estudiante universitario, puedes ganar $3.300 por hora como conductor de metro. Te van a buscar y dejar a la casa en taxi o mini bus. Puedes trabajar por ejemplo de seis a nueve de la mañana, ganarte diez lucas e ir a la U a tus clases. Ticket de metro gratis todo los meses que trabajes.

Eso sí. Los suicidios en el metro son muchos y supongo que si me llegara a pasar me muero ahí mismo. Digo, con el pánico a la muerte que tengo. Así que yo paso, pero supongo que a algunos de ustedes les podrá interesar.

Mañana habrán 35 grados en Santiago.

Así que yo huyo de una buena vez.

Mi sur, mis lagos, mis bosques, mis amigos del colegio, mis Chiloés. Mi Puerto Montt que hace un año no visito.

Faltan varias cosas por decir.

Pero lo mejor es que todos aquellos que echan de menos, y que tanto criticaban, lo pornográfico de mis relatos, supongo que podrán empezar a hacerse expectativas otra vez. Digo pornográfico porque "cuentas todo lo que te pasa dentro po Pedro, es como mucho ¿no guardas algo en tu intimidad?".

Y ya van muchos meses omitiendo las partes más crudas y sinceras de mis letras.

Chao Santiago.

18 enero 2006

pa'l 4 de febrero ahora

Resulta que ésa iba a ser la fecha, pero me llamaron ayer dejándome poco entusiasmado para irme de una este sábado.

Estaba dispuesto a pagar las doscientas veinte lucas del pasaje en avión a Punta Arenas por comprarlo dos días antes, pero filo.

Estaba como loco preparando unas exposiciones en powerpoint.

Me llamaron en la mañana para pedirme mis datos. Mi rut. Mis nombres, etc. Para embarcarme.

Y en la tarde.

- Te hablo desde Punta Arenas. Hubo un problema.

Tras deshacerse en disculpas, se supone que el viernes hablo con el jefe de la expedición, que al parecer es quien corta el queque, para ver si el 4 de febrero me subo de una buena vez al puto barco o no.

Me dio harta lata aunque sea cierto que me da más tiempo para prepararme mejor.

Odio cuando me cambian los planes.

Lo único bueno fue mi cautela. Mi sensación constante de que en cualquier momento esto se podía caer. Quizá porque lo pensé tanto, pasó. Quién sabe. Pero el porrazo dolió menos.

¿Me quedo en Santiago o me voy al sur?

Quiero irme a mi lugar preferido de Chiloé, pero también quiero conversar con mi corazón antes y así discutir con él un par de puntos.

¿En qué página del libro de Giordano Bruno iba?, ¡ah cierto! en la 117.

Saludos.

17 enero 2006

¿te puedes embarcar este sábado?

Estoy pa'l pico.

Parece que este sábado me subo a un barco en Punta Arenas.

Mi sueño.

El más íntimo y discreto, quizá por el rubor y la paciencia de tener que esperar varios años antes de lograrlo.

Ir a la antártica.

Había dicho que dejaba el blog hasta que pasara el calor o el frío antártico dijera lo contrario.

- Pedrito, sé de un mail en que se invita a estudiantes de la U a exponer sobre temas antárticos. La idea es subirse a un barco quince días y dar charlas - me dijo Javita un día.
- ¿La dura?, ¿hace cuánto?, ¿tienes el mail?, ¿no será muy tarde? ¡No!

Me puse nervioso.

Ansioso.

Como me pasa con cada tema que me apasiona.

Me dio un mail.

Y empecé a escribirle al que resultó ser el gerente general de la empresa.


Juan Guillermo

Escribo a usted este mail tras haberme enterado, con cierto atraso, de la oferta de trabajo propuesta a estudiantes de la Universidad de Chile que consiste en dictar siete charlas en alguno de los dos viajes a la Antártica relativas al continente blanco.

Soy estudiante de Astronomía, además de Geofísica de esta casa de estudios, en su último semestre académico, junto con cursar simultáneamente el quinto año de Ingeniería Civil Industrial.

Tengo 22 años.

Soy capaz de preparar charlas y presentarlas en inglés.

Hablo muy bien francés y tengo nociones muy básicas de finés.

He estado a kilómetros del círculo polar norte estando en Noruega una semana y en Finlandia en dos ocasiones.

Y estoy muy interesado en saber si está en pie aún la oferta a exponer sobre temas relacionados tanto como con la Antártica, como con todos los procesos geofísicos y astrofísicos que la condicionan.

He trabajado en investigación, y de hecho participé de una publicación en conjunto con la Universidad de Yale, que puede usted revisar en http://arxiv.org/abs/astro-ph/0411325 Trabajé un año en investigación con el Premio Nacional de Ciencias José Maza, de quien puede usted obtener referencia en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile. Puede usted también tener referencias de parte del profesor de Geofísica Gonzalo Yáñez.

Por último, cabe destacar la existencia de astrofísicos como Dr Douglas Caldwell sobre suelo antártico y el rol crucial que juegan las condiciones de ese continente en la investigación astrofísca. (ver http://www.astroseti.org/articulo.php?num=825) Eso sin contar el especial interés que ha despertado y despierta el conocimiento de la tierra y del espacio en el tiempo.

Sin otro particular que saber si existen aún la posibilidad de trabajar en Antarctic Expeditions

Lo saluda atentamente


Pedro Pineda Herrera
Estudiante Universidad de Chile



Apreté enviar.

Y me quedé tranquilo.

Tranquilo-nervioso.

Eso era todo lo que podía hacer y suponía que no tenía que entusiasmarme mucho más.

Sólo esperar.

A los dos días tengo un mail.

Estimado Pedro,

Nuestro Gerente General me ha pedido que lo contacte objeto tenerlo en consideracion para nuestros futuros viajes antarticos. Al retorno del buque que en estos momentos debe estar cruzando el mar de Drake el pxmo dia 20 de Enero lo pondre en contacto con nuestro Jefe de Expedicion, Sr Julio Preller.

Mintras le agradeceria me hiciese llegar su telefono contacto tanto fijo como celular.

Cordiales Saludos desde Punta Arenas,

Gerardo Fores
Antarctic Shipping S.A.


Hoy es martes 17 ¿no?

Estaba podrido en mi cama.

Con el calor comiéndome.

Y yo comiendo sandía.

Leyendo un libro sobre Giordano Bruno, mi nuevo ídolo, relegando al tercer lugar a Rasputín pero sin sacar al Ché del top one todavía.

Suena mi celu.

Número raro.

Y claro, a los diez segundos supe que 61 es el código de Punta Arenas.

- ¿Aló Pedro Pineda?
- Sí, hola.
- Te llamo desde Punta Arenas, por lo del viaje a la antártica ¿te puedes embarcar este sábado?

Fue entonces que el calor se transformó en iceberg.

Que el pavimento hirviendo de Jorge Washington, mi calle, se transformaba en pampa flanqueada por esos arbustitos como juncos.

Fue entonces cuando la pieza se llenó de ovejas y lana trasquilada.

De ballenas y pingüinos corriendo como ahueonaos sobre el hielo.

- Mmmm ¿este sábado ya?
- Sí, ¿tienes disponibilidad de tiempo para estar en Punta Arenas este sábado?

Miré el libro de Giordano Bruno botado en el suelo.

Las pepas de sandía en la sábana arrugada.

- Eeeh sí, mmm, claro tengo un par de compromisos pero los puedo posponer. Sí puedo.
- Muy bien.
- ¿Pero cómo?, ¿qué charlas tengo que dar, cuántas, cómo? - pregunté abrumado ante su velocidad patagónica.
- No se preocupe. Yo leí su mail y quedé muy conforme con su descripción ¿Usted tiene charlas en powerpoint?
- Mmm no, o sea sí, ya he expuesto antes, pero claro, armo las charlas en powerpoint y puedo llevarlas en mi pendrive.
- Hablamos el mismo idioma entonces.
- ¿Pero sobre qué tengo que hablar específicamente?
- Yo lo llamaré en cinco o diez minutos más. Tengo que hablar con el gerente general. Pues nos importaba conocer su disponibilidad ¿Cuáles son sus intenciones de pago?
- En realidad, yo supe de una cantidad que ustedes ofrecían, pero todo esto es extraoficial. Es algo que preferiría que conversáramos. Saber de qué tengo que hablar, en qué idioma, cuántas veces.
- Por supuesto. Muy bien. Oiga, una pregunta. Su apellido me suena mucho. Yo tenía un compañero de universidad con ese apellido, pero no puedo recordar el nombre.
- ¿Pineda?
- Sí, claro, tenía una editorial de libros en viña, éramos compañeros de universidad. Yo tengo 56 años.
- En la Católica de Valparaíso.
- Exactamente en la cato de valparaíso.
- Gonzalo Pineda se llama mi papá.
- Éééésssseeee mismo. Mire usted ¡Qué chico es el mundo!, en realidad es que Chile es muy pequeño. Ya nos conocemos todos. Dele mis saludos.
- Claro, muy bien - le respondí, pensando que pa' qué iba a entrar en detalles y explicarle que hace un año que no hablo con mi viejo.
- ¡Ya! yo lo llamo de cinco a diez minutos.
- Ok, espero su llamada entonces.

Me dan ganas de llamar a toda mi gente.

A la Javi por haberme contado.

A mis hermanos.

Mi mamá.

Mis amigos.

Pero no puedo.

Me van a devolver el llamado.

Me meto a MSN.

Abro mi blog.

Y ha pasado media hora.

Supongo que el ritmo austral es otro.

Que las palabras y los minutos pesan menos y duran un poco más.

Y me empiezo a cuestionar.

¿Cuánto cuesta un pasaje en avión a punta arenas comprado dos días antes?

11 enero 2006

ups!

me harté again



















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10 enero 2006

¿resultará?

Estimado Pedro,

Nuestro Gerente General me ha pedido que lo contacte objeto tenerlo en consideracion para nuestros futuros viajes antarticos.

Al retorno del buque que en estos momentos debe estar cruzando el mar de Drake el pxmo dia 20 de Enero lo pondre en contacto con nuestro Jefe de Expedicion, Sr Julio Preller.

Mintras le agradeceria me hiciese llegar su telefono contacto tanto fijo como celular.

Cordiales Saludos desde Punta Arenas.

04 enero 2006

I'm out

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¿Y eso es todo lo que van a poder ver? ¿No vas a dejar ninguna explicación? ¡Qué pesado!

Eso me acaba de decir la Cata sentada al lado.

Yo abandono el blog por un rato.





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03 enero 2006

pedrito y el lobo (2006)

Hace un año dije que me iría lo más al sur posible. De hecho había hecho un par de averiguaciones sobre Porvenir y la Joja, como buena periodista que es, me había dado los datos del encargado nacional de escuelas rurales en Chile.

Sí.

Tenía ganas de mandar a la mierda la física, la matemática y la economía por un año.

A la mierda.

Allá a Porvenir.

Para enseñársela a chicos patagónicos de esos que tienen la piel curtida por el viento, la lana y los arbustos pajosos y amarillentos de la pampa.

Chicos y chicas que pareciera que de otra forma no podrán enterarse sobre agujeros negros, números imaginarios ni teorías de mercado.

Quería robarles el cariño y la atención de sus caras a las ovejas por trasquilar.

Robarles su tiempo de pastores que imagino similares al del Perico que trepaba por Chile y compartir con ellos ese frío, más anhelado hoy, en estos días de calor.

Quería sentirme alejado.

Solo.

Pensar, leer y ojalá escribir.

Pero no lo hice.

Hace cuatro meses pensé que iba a seguir con esto del zen.

Nunca logré meditar, así como dicen que debe ser meditar. En parte porque pasaba preocupado de olvidarme del dolor que me producía estar tres horas casi sin moverme.

Me gustó haber ido esa vez al templo al que fui en el Valle del Elqui, pero mucho más me gustó no haberme engrupido al punto de raparme y decidir aislarme de lo urbano. De lo dolorosamente urbano. De lo sensorialmente urbano.

Es verdad que esos días no pensé en la muerte ni me angustié. Pero algo me dice, además de la opinión de mis rodillas adoloridas, que tengo que entregar unas cosas a mi entorno antes del satori.

Y tampoco volví a intentar el semi loto.

Hace ratito que debí haber ido al psicólogo. Por último para hacer sentir a mi vieja que me preocupo de lo que me está pasando y de cómo me siento por no querer volver a hablar con mi viejo tras su separación.

Soy un fucking racionalista, al que le cuesta aceptar el trueque periódico de las treinta lucas por una hora de atención de un par de orejas a las que probablemente no les alcanzo el puntaje para estudiar medicina o simplemente que no sabían qué otra cosa estudiar. Y psicología parecía tan choro.

Y así es como voy perdiendo todos los papelitos con nombres y teléfonos que me han anotado mis amigos y amigas.

Hace años que pienso que debería tocar algún instrumento. De hecho hace muy poco y tras el concierto de mi vida (The Strokes) hasta pensé seriamente aprender a tocar el bajo.

Pero para variar siempre pienso que ya es muy tarde y tampoco tengo tantas ganas.

El semestre pasado sí que iba a entrar a un taller literario para ver si alguien más pensaba que yo escribía bien o al menos se entretenía leyéndome. Hice un par de intentos pero no le puse mucho pino.

Apareció mi blog y con todos los ramos que tomé para Marzo supongo que tampoco voy a meterme a uno el primer semestre de este año.

Tengo ganas de escribir un libro, pero ¡quién chucha me va a pescar! Seguro y la mitad de Chile alguna vez ha pensado lo mismo.

Y así.

He dicho muchas cosas.

Pero no es cierto que haya visto al lobo todavía.

pedrito y el chanchito (1987)

tutorial radioblog

¿Quieres tener radioblog en tu blog?

Hoy me dediqué tres horas a hacer una especie de guía o tutorial, casi que con manzanitas, así que me atrevo a decir que es a prueba de nulos y nulas para la computeitchon, porque ya varias personas me habían preguntado cómo hacer uno.

Así que nada. Deja tu mail y te lo envío. Eso sí, pesa como 6MB así que ojalá tengas un gmail o algo que aguante.

P

02 enero 2006

ya un chiste mejor

La Pau, una amiga, me mandó un chiste.

Me reí.

Así que lo arreglé un poquito, le di su toque Pedro.

Yo me pregunto ¿habrán blogs de chistes? Y si alguien sabe me cuenta o que empiece a hacer uno para que todos nos ríamos ¿no?.

Por mientras lean sobre este conejito.

Érase una vez...

Un conejito que estaba corriendo por la jungla cuando de pronto ve a una jirafa fumándose un pito.

- Amiga jirafa, no te fumes ese cuete... ¿Por qué no mejor te vienes a correr conmigo? ¡Y ya verás qué sano es! - le dijo el conejito casi sin parar de correr.

La jirafa lo pensó, tiró el pito y siguió al conejito.

Corrían los dos por la jungla y descubren a un elefante a punto de aspirarse una raya de cocaína. Entonces el conejito se acerca al elefante.

- Amigo elefante, deja de aspirar cocaína y vente a correr con nosotros ¡verás qué bueno es!.

El elefante tiró el espejo con la raya de coca y los siguió.

Estaban los tres corriendo cuando, de pronto, se encuentran con un león que estaba a punto de inyectarse una dosis de heroína y le dice:

- Amigo león, deja la jeringa y ven a correr con nosotros ¡ya verás qué bueno es!.

El león se acerca al conejo.

Y repentinamente le da un tremendo combo en el hocico.

Los otros quedan escandalizados y preguntan al león:

- ¡¿Por qué has hecho eso?!, ¡El conejito sólo quería ayudarnos!

Y el león responde:

- Salten par de hue'ones, este conejo culia'o cada vez que toma éxtasis nos hace correr a todos como hue'ones.

01 enero 2006

fiesta de año nuevo en Viña

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lo pasé como el pico

me da hasta lata escribir al respecto, porque cuando escribo vuelvo a vivir las cosas

y en esta ocasión no me interesa ahondar en mis decepciones, mis expectativas frustradas ni mucho menos en cinco mil pendejos sub 15 ebrios en una fiesta pa´mayores de 18 según el flyer



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