30 septiembre 2005

el chico de la foto

El chico de la foto se veía muy lindo.

Muy rojo.

Yo.

Colgado de la barra del metro con la cámara cansada y apenas con espacio en la memoria.

Sospechaba que la foto saldría movida.

Pero no tan lindamente movida.

Me excuso con él que nunca supo.

la media cagá (amigos posesivos)

- ¡Responde el teléfono chuche! - me dice tomate por messenger.
- Me da paja - le respondí.
- Hueón, vamos al Liguria con Daniel.
- Me da paja - le respondí.
- ¡Pero hueón!, ¿cómo te va a dar lata?
- Nada, prefiero quedarme en mi casa, estoy chateando con una chica y no sabes el poder hipnotizador de la webcam - le contesté honesto.
- ¡Ah! el hueón penca ¡ándate a la mierda! - cerró su ventana y desapareció de la lista de conectados después de insistirme cinco minutos.

Fui exageradamente honesto.

Transparente.

¿Qué más podía hacer?

Una buena opción era inventarle que tenía que estudiar o lo que fuera, ¡pero pa qué!

Yo sé que siempre que soy honesto y directo le caigo mal a la gente, pero no hablo del caso típico de "yo digo lo que pienso" porque ese argumento lo encuentro patético y cualquier podría responderme " y a mí ¡qué me importa lo que pensai!".

Pasa que me apesta mentir y la gente no valora eso.

Se quedan con la decepción que les produce no ser preferidos o aceptados en alguna propuesta.

En fin.

Estaba muy pegado a la pantalla del computador cuando suena mi celular otra vez.

Daniel.

- Oye hueón, salgamos.
- No Daniel, estoy embalado hablando con una chica por messenger.
- Pero hueón, salgamos po - insistió.
- No.
- Hue'ón estoy abajo, acabo de llegar a tu casa, hablé con tomate y el hueón estaba muy enojado. Sale conmigo por lo menos.

Eso último me tocó.

Usaron la piscología Pedro.

Yo quiero a Daniel y no iba a dejarlo solo.

Pero ahora todo se había complicado. Tomate estaba enojado y no estaba ni ahí con ir a buscarlo y que los tres tengamos cara de poto, pero tampoco me parecía bien salir sin él porque después iba a ser como si lo hubiésemos cagado.

Alles slecht.

¿Así se escribe todo mal en alemán?

¡Chiquillas alemanas corríjanme!

- Espérame dos minutos - dije en mis ventanas de MSN.

Bajé por el ascensor.

Y Daniel con el motor encendido me esperaba.

Me subí y le dije que apagara el motor, que si salíamos todavía tendría que ir a apagar el computador y ponerme otra polera.

- Hueón ¿cómo vamos a salir?, ¿y tomate?
- Filo salís conmigo no más, no se va a enterar nunca - me dijo Daniel.
- No po hueón, na´que ver. El otro hue'ón enojado y nosotros saliendo a carretear.

Traté de echar el asiento pa´ atrás porque apenas cabía sentado como copiloto, pero estaba trabado.

- ¿Qué pasó con tomate?, ¿qué te dijo? - le pregunté.
- Nada, que eras una mierda porque estabas chateando con una mina. ¿Por qué no querís salir con nosotros?
- Puta, básicamente porque los he visto TODOS LOS DÍAS y estoy un poco chato.
- Pero si nos juntamos pa' puras hue'ás, tareas y estudiar para pruebas, ahora salgamos a carretear - insistió Daniel - ¿qué le dijiste a Tomate?.
- La firme no más, que estaba embaladísimo con una mina chateando, que la veía moverse con su webcam y que prefería quedarme, pero ahora filo, obvio que salgo con vos, pero ¿y tomate?
- Puta hueón.

El puto asiento no se echaba para atrás en mi segundo intento.

De pronto.

En la mitad de la cara triste y algo decepcionada de Daniel.

Dos manos me agarran mis dos hombros.

Y se escucha.

- Hola hola.

La cara cagada de la risa de tomate.

Y un ¡Eh! ¡eh! ¡eh! ¡eh! bien tribal de los dos celebrando la talla.

Tomate culia'o estaba agachado en el asiento detrás del copiloto.

¡Por eso no se echaba pa' atrás!

Y yo no lo veía.

- Aaaaah! los hue'ones - les dije cagado de la risa y bajándome del auto - voy a apagar el computador y cambiarme de polera mejor.

Subí el ascensor pensando que eso no se hacía, que era una trampa chistosa pero peligrosa porque en cualquier minuto podía decir algo impropio.

Haber pelado a tomate, mentirle a Daniel y cambiar la excusa.

Hubiese sido terrible.

Pero safé.

De puro honesto y transparente.

Justo antes de entrar al Liguria, tomate se acercó y me puso la mano en el hombro como abrazándome.

Duró un segundo.

Pero sentí toda su gratitud y amistad en ese segundo sobre mi hombro.

28 septiembre 2005

la única verdad es que no hay una verdad, pero puta que te ves linda sonriendo mamá

- ¡Pucha! no me dieron tarea - reclamó pareciendo tener 50 años menos.
- Jajaja, ¡qué eres ñoña mamá! - le dije.

Ayer.

Estaba en la mitad de mi estudio cuando escucho las llaves sonando.

Era mi mamá que entraba al departamento y era como si su llavero abriendo la puerta fueran platillos.

Los platillos de la canción emepetreada que estaba escuchando.

(No puedo estudiar sin música).

Venía llegando, feliz.

Cagada de la risa.

Había sido su primera clase en el post grado sobre mediación familiar o algo así en la Universidad de Chile, pues quiere aprovechar los más de diez años de experiencia que tiene en el trabajo con mujeres (SERNAM) ahora que aparecen los tribunales de familia con esto de la Reforma Procesal.

Yo.

Desde pendejo que no he tenido la posibilidad de ser machista.

Desde pendejo que he entendido que mujeres y hombres debemos tener igualdad de oportunidades.

Desde pendejo que en mi casa se ponen caras feas tras cualquier chiste sobre gays.

- Levantaba la mano a cada rato - me iba contando mi vieja.
- ¡Ésa es mi mamá! - le dije con el mismo tono en que César Antonio Santis hacía decir "¡Ésa es mi mujer!"

Y blabla que la filosofía, que tú cachai harto de eso Pedrito, que no hay verdad, que no existe lo objetivo.

- La única verdad es que no hay una verdad - me dijo.
- Pero mamá ¿y eso? lo que acabas de decir, ¿acaso no es verdad? - le pregunté.

Nos reímos.

Hablamos de las paradojas un ratito.

Y en realidad lo que más disfrutaba era verla tan contenta.

Embalada.

Por eso estaba tan decepcionada de no tener tarea, por lo emocionada y embalada que había quedado, cual pendejo después de un día entretenido en el jardín, cual Pedro después de alguna cátedra alucinante sobre galaxias o física nuclear.

Y hoy llegó feliz de nuevo.

Había encontrado un departamento de oficinas para instalar una consulta con unas amigas piscólogas y no sé qué.

La cosa es que de nuevo estaba radiante.

Con el pelo hermoso.

Rojo y largo.

- Puta, ¡por fin puras cosas buenas! la cagó - le dije.

No me respondió pero abrió muy grande los ojos como repitiendo "sí, la cagó".

No me aguanté de darle un beso.

27 septiembre 2005

the end has no end



Para postear pongo música.

Pongo música para postear.

Así como todo iluminado.

Y alternar los dedos en el teclado, en mi muslo y en el borde de este escritorio.

Toda una batería.

Y si la canción ya es muy buena hasta muevo la cabeza y levanto los dos talones.

Para postear esto busqué mi compact de The Strokes.

Mi banda favorita.

¡Woohoo!

Este tema es la raja.

Me recuerda la vez que manejaba el auto de mi hermano, para nada rápido lo prometo, y que terminé con los airbags rasguñándome las muñecas.

Ahí se ven.

Saludo a ambas cicatrices.

Hola hola.

Y la batería suena más fuerte.

You're in a strange part of our town!

Medio tema.

Reptilia.

Me senté en la biblioteca de mi universidad con el notebook abierto y en vez de bajar de internet mis apuntes y estudiar para la prueba de una hora después, me di cuenta que era verdad lo que habían dicho en la radio.

Ya estaban a la venta las entradas.

SUE le dicen.

Concierto de The Strokes le llamo yo.

Mi banda favorita.

No sé muy bien cómo lo voy a hacer.

No sé muy bien si ir a hacerme un by-pass en el cuore antes del concierto.

Porque no cacho que hue'á pasa con el corazón atorado con sangre.

Con las glándulas sudoríparas vacías.

Con el mentón flanqueado de saliva.

No tengo la más puta idea.

¡Qué miedo!

¿Y si me enfermo?

¿Y si me ataca un maldito virus de esos que te obligan a quedarte en cama?

Una buena opción sería ir a acostarme ahora y esperar en cama el mes y medio que falta.

Mmmm.

He hecho tonteras y terminado por salvar los ramos, pero de esa no me salvo.

¡Aaaaah!

Saber que voy a ver a estos chicos en vivo me traiciona.

Traiciona a esa visión de mundo tan lógica y clara, a esa capacidad de mantener el control.

Es como si Julian me dijera a mí.

Wait now
By the sidewalk
Hold on
Yes, I'll be right back

Dejo la once.

Apreto la diez.

The end has no end the end has no end
The end has no end the end had no end

Pero este post, sí.

Y la batería.

26 septiembre 2005

rayos x

En el aeropuerto me vieron cara de maleante.



¿Será pa' tanto mi cara?

25 septiembre 2005

foto aludida



... aludida en el post anterior y que estuvo como fondo de pantalla unos días.

fotos

- No dejes que a veces estés tan mal - me dice Claudia por décimosexta vez.

No le respondo.

Yo muevo la cabeza y me rasco la pierna simulando una guitarra.

Para luego decir a coro.

- No puedes sonreír. La pena está anidando en tu alma feliz.

Claudia está embutida en un disco que además de reflejar arcoiris cuando lo iluminas, acelera alguna neurona neurotransmisora (¿sinapsis le llaman?) en mi cabeza para hacerme cantar y sonreír con ella cuando apreto play.

Es la una y media de la madrugada.

Cancelé y rechacé panoramas para quedarme en casa estudiando.

Escucho Sónica.

Una nueva y buena banda chilena.

Y para variar, en vez de agarrar los libros, me pierdo en la blogósfera.

Leo que una sombra me promete una flor.

Su foto.

Para mostrarme y dejarme en claro cómo produce esa sombra, siendo que con sus palabras tengo ya su mejor foto.

Me la promete.

Y yo te prometo que me da pudor escribirte un mail.

Me acuerdo de mis fotos.

De esas que me sacaba antes sin tanto pudor y creyéndome creando.

Me doy cuenta que son muchas y que haré de la columna izquierda de este blog algo así como una fototeca.

Me rasco la pierna pero ya no guitarreándola.

Porque aparte que ahora con esta canción pasó a ser una batería, parece que me picó algo.

Derrepente y hasta se puso nerviosa sabiéndose debutadora de la fototeca.

Ellas son Anni y Maari.

Con una pared de madera atrás, bien rara en Finlandia ahora que lo pienso.

Animadas a saludarme y reírse de mi especie de condición de latin lover.

Creo que nunca les conté que cuando caminaba en la calle llena de nieve y viendo tantos chicos guapos, rubios y altos, me cuestionaba que algunas chicas prefirieran fijarse en un pelinegro feito como yo.

En realidad creo que nunca les cuento nada de las cosas que he hecho, y debe ser por el pudor y temor a que crean que uno es un pelotudo por estar diciendo que sabe otros idiomas o ha estado en otros países.

¿Por qué me pasa eso?

¿Por qué en una fiesta mis amigos hablan más de mí que yo?

¿Por qué cuando carreteo y una chica me habla, hablamos sólo de ella?

Derrepente y es porque siempre me ha interesado saber de otras cosas.

Derrepente y es porque no quiero dar la lata ni andar engrupiéndome galáctica o filosóficamente a nadie.

Deben saber que si en una fiesta veo que alguien empieza a hablar sobre dios (ni ahí con escribirlo con d mayúscula) y el Universo (en cambio a éste sí), arranco porque me queda claro que ellos sólo quieren follar.

Engañarse.

Aturdirse de conocimientos y sensaciones.

Embobarse y follar.

Y yo.

Yo no tengo idea qué quiero.

23 septiembre 2005

ustedes imaginados (buenas noches Indiana)

Soy un fiasco.

Tengo que estudiar, pero cada vez que me meto al computador en busca de mis apuntes para imprimirlos o leerlos cansado en pantalla, pareciera estar en una misión a lo Indiana Jones.

Nunca vi un capítulo cuando pendejo porque me mandaban a acostar a las siete de la tarde, así que me lo imagino o extrapolo de lo que es el comercial de jugos Caricia, el más largo que recuerdo, el que más sed me daba y en el que aparecía un tipo sudado, con gorra y todo ¿no?

Tampoco vi Cocodrilo Dundee.

Mejor, así nunca me gustó tener una gorra así.

Aparecen los "turu ru" de ventanitas azules messengerianas y los comments pro-ego-controlado de la blogósfera.

Y yo ahí, entre ex, amigos, oyemándamelatarea's.

Y quieroescribiresto's.

En el post anterior comentaron luciano, pablillous, dixleso, eleutherio, eleutherio, voikot, yo_claudio, paup, libertad_de_expresion, leoncita y sombra_de_mi.

Y me imagino que fue así.

Me los imagino así.

Luciano, se sentó en el computador con la espalda bien recta y mirando la pantalla hacia abajo. Se dio cuenta que podía juntar la ciencia y la poesía, siendo que no he escrito niún verso ni han terminados mis ramos. Después se acordó de su serie favorita en la TV y se levantó a verla.

Pablillous acababa de ver por televisión la fila interminable de autos saliendo de Texas mientras el lector de noticias tenía un despacho con el periodista que iba en el helicóptero filmándolo todo. Apagó la tele para sentarse en su cuchitril, todo desordenado, me leyó y comenzó a teclear su comentario.

Dixleso, buscó entre mi profile, se dio cuenta que no he puesto mi mail... tomó el té que estaba al lado y decidió comentar. Se acordó que tenía un libro sin concluir, que no era papelucho, y fue a su pieza a tratar de ver si lo terminaba.

Eleutherio subió el cerro, se acostó solo en su cama de dos plazas... y a las seis de la mañana no se le ocurre nada mejor que levantarse de ahí y leer. Leer el mail del chico que lo había llamado desde Futrono en medio de la endieciochada y que ahora lo extrañaba pero por escrito. Se acordó de mi blog y como estaba tocado, se sobrecogió un poco más de lo habitual. Soltó sus inquietudes, cerró la ventana en que aparece mi foto en unas escaleras mecánicas y volvió a teclear gmail.com para leer ese mail otra vez.

Voikot escribió su historia, vio que en dos minutos habían comentado ya 47 chicos y chicas, se dedicó a pasear por sus páginas para ver si lograba el récord de 103 que le vi a Villouta una vez y se metió a mi blog. Volvió a burlarse de Eleutherio y claro, apareció su jefe y rápidamente cerró MSN, blog 1, blog dos, blog n.

Yo_claudio, quizá con qué link se topó que le pareció interesante mi foto y un par de palabras. Le gustó tanto que no reistió leerme entero. Pensó que podía ganar Paula y por dos segundos me hizo pensar que derrepente lo ganaba, pero no, nih kajando. Quedaban quince minutos para las noticias pero a él no le interesa saber de las noticias, suficientemente apestado está de Kenas, Chinos, Salas y pelotazos. En cambio, siguió buscando más blogs que lo sorprendieran, pero no encontró ninguno así.

Paup, seguro se craneó cómo resumir lo que estaba sintiendo, lo puso en su blog en dos líneas y medias. Tenía un vaso con leche al lado, que sorbeteó interrumpiendo su escribir. Pensó que podría poner mejores fotos en su blog, que buscaría algo. Después se acordó de una tarea que tenía que hacer así que cerró todas las ventanas y MSN.

Libertad_de_expresion pensó que debía aprovechar ese minuto sin clientes en recepción y se metió a hurguetear en mi blog, aprovechando que dejé espacio para los comments. Se acordó que me había invitado al cine la próxima semana, violando la idea de no volver a vernos más que esa primera y única vez que me pagó la granadina en el bar central. Cita que concordamos intempestivamente por MSN media hora antes. Se anduvo arrepintiendo pero al leerme se sintió tan confirmada y segura de haber hecho lo correcto que casi no se da cuenta del nuevo gringo que llegaba al hotel. Good evening mister.

Leoncita dejó la cartera sobre la mesita de la cocina, abrió el refrigerador y se dio cuenta que su leche cultivada se había acabado. Que no había más mandarinas y que se iba a conformar con un plátano y una empanada sobreviviente por ahí con la que se tentó. Ensució un poco el teclado pero me posteó. Chorreando un poco de pino por sus comisuras. Pero me posteó.

Sombra_de_mi se apestó de la programación en la TV. Apenas se enteró que había empezado la primavera en el TV tiempo, se cuestionó cuando empezaría la suya. "Mejor me voy al computador". Lo prendió, pensó en sus links y nos visitó. Hacía días que no entraba al mío. Le gusté. Me preguntó si yo era el modelo de la foto y yo le respondí en su blog que sí, que yo era el modelo pero que yo no soy modelo.

Seguro y no acerté en nada de lo que imaginé.

Seguro me va pésimo en la prueba mañana.

Porque ahora, ahora seguro me voy a acostar.

21 septiembre 2005

en MSN con Catalina

- He vuelto a pensar como tres veces eso de las galaxias que descubriste, y me dan ganas de hacerte tantas preguntas, pero me da verguenza parecer ignorante, por eso te pregunté simplemente "¿te gustó?".

- No po, no deberías avergonzarte de preguntarme, menos si es por parecer ignorante, porque si así fuera nunca nadie podría preguntar nada.

- Pero es que yo siempre le pregunto a la gente que sabe menos, como que cache lo mismo que yo - argumentó Catalina.

- Ya pero, ¿cuál es el problema de preguntarle a alguien que cache? - le pregunté.

- Es que me siento tonta y me da miedo que me respondan "¡pero como no cachai eso!" ¿cachai primito?

- Ah bueno pero a esa gente la mandas a la mierda.

- Jajajaja - tecleó su risa Catalina.

- Claro, vos le hacís una pregunta y si te mira con cara de "¡qué tonta eres!" vas y lo mandas a la mierda por ser un pelotudo ¡Qué se creen por saber dos cosas más que tú!

- ¡Aaah qué rico! ahora no me va a dar verguenza hacerte preguntas, tengo un montón.

- Bacán - le respondí.

- ¿Cómo son las galaxias?, ¿qué son?, ¿por qué no se caen las estrellas?

- Esa última es una de las mejores preguntas que puedes hacer.

- ¿Ah sí?

- Sí, mira...

19 septiembre 2005

sobre piratas, castillos nevados, pedazos de luna y amor zen

Ja.

El medio título.

Ya que no tengo cable y no pude arreglar el dvd para ver la película con mi vieja, me quedé pegado viendo la parada militar.

- ¿Te acuerdas lo que dijiste cuando viste por primera vez militares? - me preguntó mi vieja haciendo alusión a esa vez en que volviendo del exilio, con tres años yo sólo hablaba francés.
- Sí, siempre me acuerdo cuando los veo, C'est des pirates! - respondí habiéndome de hecho acordado de lo mismo diez minutos antes.
- ¿Y cuándo viste la cordillera toda nevada?
- ¿La dama blanca? - dudé.
- Nooo, dijiste oooh le chateau neigé maman!, el castillo nevado.
- Aah verdad, jaja, ¡qué tierno!

Me encontré tierno.

Clever.

Y me acordé también de otras interpretaciones hermosas de niño ¡Qué lástima haber perdido esa imaginación y esa capacidad de asombro!.

- ¿Que qué pienso del amor? - repitió la pregunta Jiku San.
- Sí, o sea ¿qué es el amor para ti? - le pregunté sonrojado y emocionado por una respuesta. Su respuesta.

Se tomó unos cinco segundos y dijo.

- Una vez que superas el Ego todo es compasión, todo es amor. Los seres humanos tratan de separarse del otro recurriendo a su Ego, siendo que somos todos parte de lo mismo. Un todo.

Me gustó lo que escuché, pero no me iba a quedar callado.

- Sí, ok, es verdad que estamos todos hecho de lo mismo, porque por último estamos hechos de elementos químicos y todos los elementos químicos, todos salvo el hidrógeno con el que nacen, se forman en el interior de las estrellas.

Julián, de 16 años, parecía deleitarse con esta conversación entre un monje zen y alguien que consideraba un chico científico.

Alberto Plaza, de cuarenta y tantos, tenía razón después de todo con eso de que somos polvo de estrellas.

Yo, de 22, sabía que mi argumentación tenía el punto débil (el mismo de Einstein y Hawking) de no saber de donde venía ese primer hidrógeno, del cual se completaba la cadena de elementos de la tabla periódica.

De donde, a fin de cuentas, comienza todo si es que alguna "vez" "comenzó" "todo".

(Usar tantas comillas deja en evidencia mi opinión de que el lenguaje no se las puede con uno).

- Sí Pedro, pero todo, los elementos químicos, los hoyos negros, todo, está hecho de lo mismo. Son lo mismo.

Me cagó.

- ¿Existe una parte del espacio que se llama saco de carbón cierto? - agregó Jiku San.
- Sí - le respondí pensando "y éste como sabe".
- Bueno también está hecho de lo mismo.

Fruncí el ceño cuestionándome qué había sido eso. Un arranque de sabiduría, más bien, de esos datos Rossa que uno maneja y que suelta de vez en cuando. ¿Para qué lo había dicho?, ¿no se le había arrancando algo de su Ego al mostrar que sabía algo así?.

En fin.

Me quedé en silencio.

Rumiando.

Sintiendo y entendiendo cosas que si escribiera acá, condicionarían la interpretación y sabor propio de la experiencia de cada uno. Del par de personas que va a leer esto.

¡Uf!

Mis rodillas olían el miedo.

Se acercaban las tres horas de meditación antes de irse a la carpa a dormir.

Y dos días después, cuando me subí a una micro rural rumbo a Vicuña, vi mi cara reflejada en ese vidrio tras el respaldo del chofer que lo separa de los pasajeros.

Vi mi cara nítida después de cuatro días.

Y me asustó mi nariz fea, mi papada bajó el mentón, mis pelos fuera de la reglamentaria e incipiente barba sexy de algunos días.

Volví a pensar en lo feo que soy.

Y como un relámpago recordé las palabras de Jiku San sobre el Ego.

El sol pegaba fuerte, la micro hacía sus ruidos, miré el pelo engominado del auxiliar de la micro mientras me cobraba el pasaje, cerré los ojos y pensé que mis rodillas y yo íbamos de vuelta a casa.

18 septiembre 2005

me duelen las rodillas en el zazen

Levanto el veto a los comments.

Creo tener un poco controlado el ego. Pasa también que no encuentro otra forma de interactuar con otros blogs, y eso es lo que quiero, conocer y leer algo más.

Estaba hace cinco minutos estudiando en mi cama cuando suena mi celular.

Cristóbal.

- Hoooooooooooola hueón - le dije feliz.

Cristóbal es testigo y cómplice de mi infancia puertomonttina, esa infancia alternativa a la forma chilota y pueblerina característica de los noventa en el sur. Creo que hoy las cosas han cambiado un poco, pero cuando yo estuve en el colegio fue uno de los pocos cerebros y corazones con quien sintonicé perfecto entre chapaleles y milcaos.

Me desconcentró y no pude seguir estudiando.

Acostado, con los apuntes sobre las rodillas flectadas, me acordé de mis rodillas también flectadas esta semana.

Del zazen que significa zen sentado.

Tras cinco horas caminando bajo el sol del Elqui, volvimos.

El ritual a la hora de comer es cuento aparte, como poner los palitos en la mesa, con qué limpiar, cómo agradecer y pedir.

Arrodillados en el suelo.

Y todo en absoluto silencio.

Seis veinte de la tarde y Jikusan me enseña como entrar al lugar de meditación, descalzo, como saludar, sentarme, enderezar la espalda y respirar.

Rodillas en el suelo, en semi loto, no resistirse a los pensamientos, hacer que se vayan igual a como llegan, focalizarse en el dolor si éste es mucho, no rascarse si algo te pica, no hacer ruido alguno.

No moverse.

Cuarenta minutos apenas interrumpidos por el sonido de un palo con el que si lo pides, Jiku San te golpea firme en los hombros dos veces.

Suena la campanita y con ella todas tus articulaciones.

Ejercicios japoneses imposibles para un chico tieso como yo, asombrado de la flexibilidad y ductilidad del maestro.

Cuarenta minutos más en meditación, con la misma pose dolorosa.

Palos en los hombros.

Y veinte minutos de cantos en japonés. Los famosos sutras que uno puede leer fonéticamente en los librillos que te pasan tras una reverencia típica de samurai como todas las que haces.

Y veinticinco minutos más de meditación.

Las rodillas muertas.

Me dan ganas de renunciar e irme.

Decido, en la mitad de la tercera meditación, irme.

Han pasado tres horas, son las nueve de la noche, y es hora de acostarse.

Tilín tilín tilín tilín tilín tilín.

Cinco diez de la mañana. En diez minutos más empiezan las dos horas de meditación de la mañana. No me fui. Maldición. Mis rodillas ya no pueden más.

Después de desayunar se trabaja en silencio en lo que te indiquen. La huerta, la cocina, la limpieza.

Y en la tarde un ratito de descanso al sol en que aprovecho de acercarme a un Jiku San que riega.

Había ido hasta allá para aprender, para sentir, pero mis ganas de conocer no se deshacen de un día a otro, por eso fue que me acerqué y no me aguanté de preguntarle.

- Jiku San ¿qué piensas del amor?

17 septiembre 2005

Día uno

- Esto es El Molle - me dijo la señora que viajó desde Santiago sentada al lado.
- ¡Ah! gracias - le dije mirando un par de techos entre árboles a través del vidrio.

Me bajé cual película en la que el bus te deja en la mitad de la nada y el chofer te mira extrañado y pensando quizá "y este ¡qué va a hacer aquí! ¿de cuál hierba venden por acá?".

Y se fue levantando el polvo fílmico respectivo.

Apenas crucé el puente y escuché el río, me sentí dentro.

A las siete y media de la mañana sólo estaba este señor en bicicleta con un tercio de su cigarro hecho cenizas.

- Disculpe, sabe, ando buscando un templo de unos monjes budistas ¿lo conoce? - le pregunté seguro de que sabría, pues no mucho más debe haber pasado en ese pueblo los últimos cinco años.
- El Zendo, toma esa calle y avanza casi hasta el final.
- Gracias.

Caminé.

Y llegué. Era muy difícil perderse con esas instrucciones y con ese tamaño de pueblo.

¿Abro la puerta hecha de bambú y entro no más?

¿Grito aló?

Dale, hagamos que estamos con toda la onda, y paz loco, y entro así no más.

- Hola - dije seguramente poniendo la misma cara de pollito respetuoso que vi en todos los nuevos que llegaron los días después.
- Tú eres Pedro, te estábamos esperando - me dijo la que reconocí como la misma voz del día antes por teléfono.
- Me llamo Camilo y él es Jiku San.

Me estiraba la mano un peladito, cincuentón quizá, de la misma altura que yo y que se llamaba sin problemas Patricio Goycolea hasta que se quedó meditando diez años en Japón y pasó a llamarse Silo de Compasión en japonés.

- ¿Quieres comer? - me preguntó.
- Bueno.
- ¿Sabes usar palitos chinos?
- Sí - le respondí acordándome de todas las veces que he terminado con dolor de guata por culpa del sushi con mucho wasabe.

El bol con arroz frío parecía engrudo y las verduras salteadas se las tuvieron que arreglar para ayudarme a comerlo. Sospechaba bien sospechado, que debía terminarlo todo. Por último por humildad y agradecimiento.

- Hoy es día de descanso - me dijo una Milagro argentina con pelo recién crecido salpicando su cabeza - para quienes chevamos mucho tiempo acá es muy necesario tener uno a la semana.
- ¿Vienes a caminar con nosotros? - me preguntó Tai Sen.

Habían pasado un par de horas y seguíamos con el sol del valle en la cara.

Tai Sen caminó todo el rato de espaldas, y yo en vez de pensar que era un payaso me imaginé que podía ser una prueba o algo así, creo que a fin de cuentas me daba un poco lo mismo lo que estuviera haciendo.

Tampoco tenía muchas ganas de hacer preguntas porque qué importaba quiénes éramos o qué hacíamos ahí.

Además, siempre me ha complicado decir que estudio astronomía por la cantidad de cosas que me han dicho de vuelta o la condición en la que se sienten algunas personas. Es un tanto apestoso y a veces hasta agradezco que lo confundan con gastronomía y no sigan preguntando.

- Yo vine porque parece que sé mucho sobre algunas cosas y tengo ganas de no-saber.

Eso fue lo que respondí y quizá la oración más engrupida y sencilla que elucubré cuando me preguntaron por qué había ido al Zendo.

Desde pendejo he sido curioso y más de alguna vez me tropecé con la palabra zen en librerías y bibliotecas, pero ahora tenía ganas de sentirlo más que de saberlo, porque algo conocía de su concepción de la ignorancia.

De saber no sabiendo.

En fin.

Seguíamos caminando y apareció un túnel que atravesaba la montaña, el mismo túnel que hoy, desde el Tur Bus vi como era aplastado por la ladera del cerro de piedra que llegaba hasta el río.

Deben haber sido unos doscientos metros recordando series y películas en las que aparecen túneles y "la luz en el fondo" respectiva.

Fue cuando Tai Sen comenzó a soplar su flauta traversa de madera y Julián su quena, empezando a improvisar hermosamente con el eco de ese oscuro pasillo montañés.

Y yo, pensando qué mierda hacía ahí, caminando con cuatro perfectos desconocidos, deshice la rigidez de mi boca.

Y sonreí.

previa

Hacía muchos años que no me hastiaba con seiscientos pesos de helado.

Desde esa vez que teniendo catorce me desafié a comerme una casata barata de lúcuma solo, y apenas pude.

Chirimoya y lúcuma eran los sabores del helado que me comí este mediodía en la plaza soleada de Vicuña esperando a que pasara un poco el tiempo para tomar mi bus de vuelta a Santiago.

Me pongo a escribir al tiro para contarles.

13 septiembre 2005

meditación zen

- Te esperamos mañana Pedro - me dijo por teléfono la voz profunda de alguien a quien me imaginaba calvo y en túnica.

Vuelvo a Santiago a escribirles el sábado en la noche.

como dominar en un país de lelos

Estaban dos tipos, de esos tercermundistas bien becados, en los pastos de Harvard aprovechando el ocasional sol de esa tarde.

Ocasional por ocasión y por ocaso.

- What are you planning to do on next year?
- Mmm well, I think I'm gonna go back to my country.
- Really, what for?
- Just for getting some ministry, or something like that. I've been talking with the probably next president.
- Cool!
- And you?

12 septiembre 2005

nos vemos en Moby

Venía manejando por la autopista, llegando a Santiago con la montaña con nieve rosada a mi izquierda y pensaba.

La cantidad de cosas que puedo escribir en mi blog y tan botado que lo tengo.

Me di cuenta que me tenía botado a mí.

Que ya no sé qué hacer con esta bipolaridad.

Y pasa que afuera está despejado.

Que tengo que ir a dejar cuatro copias de un cuento a Revista Paula, para ver si gano.

¿Pa' qué compito?

No sé.

Tengo también que buscar las entradas y encontrar el celular de la Cata, mi prima, para que vayamos a ver a Moby.

¡Wow!

La cantidad de bloggeros que van a haber allá hoy.

Si alguno me reconoce, me saluda.

08 septiembre 2005

aaaaaggghh!!!

Anoche hice un trabajo y estudié hasta las cuatro de la mañana.

Tuve prueba hoy a las diez.

Pero me desperté a las doce.

Aaaaaggghh!!!

Aparte ando desesperado.

Veo que el día es hermoso y yo todavía no me ducho.

Más me angustio.

Quiero hacer de éste uno especial, pero me acuerdo de las tareas, informes y pruebas que me quedan.

Aaaaaggghh!!!

Cada hora que pasa me arrepiento de la decisión tomada sesenta minutos antes.

Estuve una hora acostado.

Estuve una hora viendo tele.

Como que entiendo un poco porque las mayores tasas de suicidio por depresión son en primavera.

Me imagino a todo el mundo contento con este día soleado y yo apestado.

Aaaaaggghh!!!

Próxima decisión ir a la ducha.

¿Salir a caminar?

Antes, apretar "Publicar entrada".

04 septiembre 2005

mi abuelo, el papá de mi papá

No sólo me ponía nervioso cada vez que sentía que se acercaba un auto por detrás perdiendo un poco el equilibrio.

También pasaba que detestaba, tras diez minutos andando, lo rígido que se ponían los únicos nudillos de ambos pulgares.

Filo.

Hace años que no andaba, y desde que mi vieja la compró rebajada junto a la suscripción del diario La Tercera, la había usado apenas una vez.

Me costó un poco meterla en el ascensor y mi peruano conserje amigo me felicitó al verme saliendo, igual a como lo hace por citófono cada vez que llega alguna amiga a mi casa.

Está convencido de que soy todo un latin lover.

Supiera.

Mientras pedaleaba, sentía los músculos de las piernas y pensaba que con un par de meses visitando a mi abuelo así, terminaría con los mismos muslos que los jugadores de Brasil que veinte minutos antes se compadecían de llenarnos la canasta con goles.

Me aireé.

- ¡Hueón!, de verdad sirve para despejar la cabeza. ¡Qué extraño y qué simple es andar en bicicleta en la calle!

Tomé la súper pista de Pedro de Valdivia y me fui contento, adelantando incluso a un chico que con terno y todo, también pedaleaba, eso sí, con los tobillos al aire.

Los dos nos sorprendimos cuando le dije hola.

Yo no iba con los pantalones levantados así, porque me daba un poco lo mismo rajármelos con la cadena.

De hecho hoy me dio lo mismo qué ropa ponerme.

- ¿Todavía usai tu polera del colegio? - dijo mi tío con quien coincidí en la visita dominical a su viejo. Mi abuelo.

San Fco. Javier Pto. Montt.

(Acabo de doblar el cuello para escribirlo textual).

Amarilla.

- Sí po - le respondí.

Mi abuelo estaba feliz de verme.

Cuando llegué, puso una de esas caras que es imposible fingir, de esas que te dicen con franqueza "¡puta qué rico verte!".

Mi abuelo es un fenómeno.

Un viejo culia'o mañoso insoportable.

Uno de los hue'ones más chistosos que conozco.

Un aristócrata paltón de mierda.

Un aristócrata paltón de mierda, consciente y preocupado por la educación de los hijos de su jardinero.

Por eso mi papá salió como salió. Tan solidario. Tan comprometido socialmente. Tan compañero Mapu. Tan exiliado 13 años.

Por eso yo salí como salí.

Tan consciente de mi entorno. Tan preocupado de enseñar, de ser consecuente con mi Chile, antes que de hacer Un Techo Para él..

- ¿Y?, ¿vamos a ir a Italia? - me preguntó.
- Claro, pero levántate primero.
- Mañana me levanto - me respondió.
- Jajaja, ya po.

Hace tres años que está postrado en una cama.

Hace tres años que grita y reclama que se marea, cada vez que tratan de levantarlo entre tres. Porque aparte de calzar 46, mide y pesa un montón.

Pero él quiere ir a la canonización de su amigo.

Del que lo casó con mi abuela y a quien acompañaba en su camioneta verde a recoger niños y niñas bajo los puentes.

El mismo tipo, que toda la clase alta criticaba y tildaba de comunacho por la acidez en sus escritos (¿alguna puta vez han leído algo de él?) y que ahora arman charters para ir a Benedictearlo.

Si me meto en uno de esos paquetes aéreos con mi abuelo, sería el mayor milagro del Padre Hurtado.

Mi abuelo.

Ja.

Nunca me voy a olvidar cuando me vio con mi polera del Ché. Esa que uso exclusivamente con el fin de provocar si sé que iré a un determinado lugar, y que prefiero guardarme en las marchas estudiantiles, para no sentirme como un locoshi de esos que en realidad ni cachan quien fue ese hueón, pero que era "tan capo, tan revolucionario".

- Linda la polera del ché.
- Ja, sí po - le respondí esa vez, el año pasado.
- Yo lo conocí cuando estuvo en Santiago, conversé un par de veces con él.

Me cagué.

Al principio le creí y me estremecí.

Después pensé, este viejo me esta hueveando.

Lo bombardeé con preguntas, le pregunté fechas exactas (que revisé en mis libros apenas volví a mi casa), le pregunté que qué hacía y que qué pensaba.

- Nada, andaba puro hueveando, carreteando.

Me cagué de la risa, y le tuve que creer porque si me hubiera dicho algo sobre su perfil revolucionario, le hubiese tenido que responder que el Ché todavía no había pasado por Chuquicamata, que todavía no cachaba sobre América Latina y que con cue'a sabía quien era Fidel.

Mi abuelo.

El mismo que tenía una editorial.

Pineda Libros.

Más rasca la hueá, por el diseño sesentero lo digo, porque parece que era como top.

- ¿Qué sabe de esta editorial? - le pregunté, yo todo capcioso, a un viejo vendedor de libros usados, en una feria universitaria hace cuatro años.
- Es del viejo Gonzalo Pineda, ¡quién sabe en qué andará ese caballero!.

Mi abuelo.

- Diga aaaa - le decía la enfermera con el tenedor lleno de empanada dieciochera.
- No quiero - respondió frunciendo el ceño.
- Ya pueh don Gonzalo, diga aaaa.
- Mm mm.
- Más porfiado este caballero - me dijo Yolanda mirándome a la cara, todavía con el tenedor en el aire.
- ¡A! - dijo corto y rapidito mi abuelo aprovechando su descuido.

Me reí mucho.

Y de vuelta a casa casi no me importó que la rueda delantera se pinchara, teniendo que caminar varias cuadras con la bici al lado.

A la chucha los muslos de brasileño.

El próximo fin de semana voy en micro a verlo.

03 septiembre 2005

Lista la nueva casa

... para volver a escribir.