Las preguntas más sencillas llevan a las respuestas más sorprendentes. Si es que claro, logramos obtener alguna.
¿Te has cuestionado alguna vez porque el pan se pone duro?, seguro que si tratas de averiguar terminarás aprendiendo sobre átomos y estructura molecular.
Y ¿por qué bostezamos cuando alguien bosteza? Yo no creo que sea coincidencia y alguna vez alguien me contó sobre neuronas
reflejo que tienen por función reproducir en el cerebro acciones observadas. Me puse a pensar que quizá por eso somos tan imititativos como seres vivos, y que quizá por eso aprendemos cuando bebés. Y entonces me pillé releyendo sobre la plasticidad de la sinapsis y otras cosas neurobiológicas en libros y en internet.
¿Por qué cuando uno se sienta mirando el mar se torna tan reflexivo?
Yo creo que en parte es porque logramos desconectarnos de la masa de información que veríamos si damos vuelta la cabeza y vemos hacia tierra.
Al mar lo vemos inmutable. Calmo. Profundo.
Eso, porque no sabemos muy bien, ni nos cuestionamos, qué es lo que hay bajo toda esa masa de agua. Lo sospechamos pero de seguro nos sorprendería si por un segundo, desapareciera todo el agua, (¡imagínenselo!), y pudiéramos ver peces, algas, tiburones, todos suspendidos en el aire.
El mar. El telón eterno antes de una pieza de teatro nadando detrás. De la que nada veremos.
Estás ahí.
En el acantilado.
En la playa.
Donde sea, viendo el mar.
¿Preguntándote por qué?
¿Por qué tu vida está como está?, ¿porque la chica o el chico que te gusta no te pesca?
Para mí, la costa, que por definición es un límite, es el lugar donde queda en evidencia el límite entre lo que sabemos y lo que no.
Como si el conocimiento fuera una isla (le robo esta idea a un libro que leí a los catorce) y el mar inmenso todo lo que no sabemos. Así, a medida que vamos aprendiendo, la isla le gana terreno al mar, y la costa (que representa estos
porqués) es cada vez más grande... los porqué son cada vez más.
¡Y pucha que es cierto!
Yo quiero tener hijos e hijas. Y de hecho estudiar todo lo que estudio, a veces lo hago queriendo enseñárselo a ellos cuando me pregunten.
Papá ¿por qué el cielo es azul?
Jaque.
O te sabes alguna mitología linda o aprendiste astronomía en algún momento.
Creo que la respuesta que te pueda dar una machi o algún poeta islandés del siglo XII es igual de válida y respetable. No lo digo por decir. Lo digo de verdad. Ni siquiera sabemos como curar un resfrío, menos vamos a andar diciendo que tenemos la verdad.
Se trata sólo de un gran edificio teórico que busca ser coherente (¡aunque cuánticamente no podamos!) y que cree poder dar respuesta a semejante pregunta. Respuesta que cambiaría si los supuestos de los cuales se parte cambian, pero sin perder esa coherencia
edificada.
Pero, ¡por qué el cielo es azul!
La luz que nos llega del sol, pasa a través de la atmósfera.
Bien sabemos, o al menos alguna vez hemos escuchado, que los rayos ultravioleta son bloqueados por ésta. La atmósfera, ozono incluido, no sólo bloquea rayos UV.
¿Cómo y qué más atrapa? Simple. En la atmósfera hay granos, átomos, moléculas suspendidas, cómo quieras llamarlo. La luz, que tiene una naturaleza dual onda-partícula (que no entraremos a explicar ahora, basta con decir que a veces se comporta como onda, otras como partícula) es una suma de luces de distintas longitudes de onda.
¡Quién no ha visto el experimento en que haces pasar luz del sol por un prisma y aparece la luz descompuesta en las distintas longitudes de la luz visible: el arcoiris!.
Entonces, la distancia promedio entre estos granos de la atmósfera, porque hacemos bien en suponer que la atmósfera es más o menos homogénea, es similar a la longitud de onda del azul.
Pasa entonces, que gran parte de esa luz azul, choca con estas partículas como si estuviera jugando pinball.
Y sólo una parte (llamémosla SUERTUDA) "gana" y logra atravesarla llegando hasta nosotros mezclada con el resto de las longitudes de onda de la luz que atravesaron la atmósfera sin mayores problemas (sin tantos choques).
¿Se entiende?
Un dibujo.

Entonces, es en este juego del pinball, donde el comportamiento partícula de la luz azul, se difumina por el cielo.
Pintándolo de azul.
Por eso el cielo es azul.
En el camino les hice varios goles teóricos. Me comí varios autores y científicos famosos, Einstein y Planck incluidos. Pero en realidad ¡qué importa!
Y entonces, ahora que hemos hecho crecer nuestra isla de conocimiento y por lo tanto con más costa de porqués, uno de esos porqué podría ser ¿y por qué el atardecer es tan rojo?.
Muy simple.
Otro dibujo.

Olvídandonos de las latitudes y las longitudes, simplemente imagina que eres el monito de la figura y estás parado en la tierra.
Cuando el sol está arriba, quizá no exactamente arriba porque eso depende de nuestra latitud, pero ya dijimos que filo con eso, entonces cuando está arriba debe atravesar una distancia
d_m en cambio en el atardecer, cuando vemos al sol desapareciendo en nuestro horizonte, la luz que nos llega de él atraviesa una distancia que llamaremos ahora
d_a.
Claramente,
d_a es mayor que
d_m. Supongo que en el dibujo queda claro.
Esto significa que ahora el juego del pinball dura mucho más, por lo que la luz azul que antes lograba cruzar
d_m y sumarse al resto de las longitudes de onda (y que definimos como la parte SUERTUDA) ahora ya no puede. Choca tantas veces que termina por ser expulsada de nuestra línea de visión.
Y entonces nos llega sólo la luz cuya longitud (más pequeña y pillina que se cuela por la atmósfera) es característica del color... ¿adivinan?... del color rojo.
El resto de los colores, el
degradé que vemos en un atardecer, son las otras longitudes de onda jugando pinball.
A nuestras espaldas ya no hay luz.
La noche empieza.
Tata colores, píntanos ya, una linda historia...

La saqué este atardecer.
A la izquierda, casi que adivinando, la mezquita.
Al centro, la iglesia.
(Si haces clic en la foto aparecen indicadas).
Abajo, pupu mi conejo mordiéndome los calcetines en el balcón.