30 abril 2006

fin de semana

en el que sólo soy estudio

28 abril 2006

pa' quebrarme un poco...

y permítanme un poco más

27 abril 2006

la micro (la u)

A veces (léase siempre) llego a un nivel de flojera tal, que si mi vieja usa el auto me da paja ir a la U.

Es verdad. En general me da paja ir a la U, de hecho hace tiempo pensé que resultaría interesante contar por qué, y desde dentro, cómo es una escuela de ingeniería y ciencias.

Ahora quería contar sobre lo que me pasó en la micro ayer. Del pendejo pavo que tanta pena me dio viéndolo acostado en la calle tras el costalazo que se pegó al bajarse. Y eso que no fue culpa del micrero.

Contar sobre eso, y sobre lo que siempre he pensado cuando voy en una: ¿Qué chucha piensa la gente cuando va en una micro con la mirada perdida?, ¿acaso de verdad están en un estado zen heavy? Hablo en serio.

Pero filo.

Hablemos de una buena vez de Beaucheff.

¿Quién chucha fue Beaucheff? Parece que un francés que anduvo carreteando en Chiloé, no sé, en el 13 había un programa bien entrete "la ruta de beaucheff" que hablaba sobre la historia de la isla, pero ya no recuerdo si era militar o no. Creo que sí. Filo.

Beaucheff es la calle en donde está la Escuela de InJeniería y Ciencias de la Universidad de Chile. La Jota en Injeniería evidencia lo viejo (y tradicional) del edificio.

Fantasilandia está al lado. Cruzas la calle Tupper y ya.

Es por eso que a ésta última, la calle Tupper, algunos la llaman "la frontera". La frontera entre el aburrimiento y la diversión total.

Pa' entrar hay tres opciones.

Trabajas ahí.

Promediaste más de 700 puntos.

O buscas a tu amigo ñoño pa' que te enseñe algo, pero en realidad mejor huyes antes que los jotes te carroñeen.

Estás adentro.

Y por cada cuatro hombres ves a una mujer, si logras identificarla claro.

Estás adentro.

Y por cada prueba que das para cada ramo, tienes tres horas menos de vida.

Sí. Las pruebas que no se llaman pruebas sino que CONTROLES, los primeros tres años, nunca demoran menos de tres horas. A veces son tres y media, incluso cuatro cuando algún auxiliar se paletea. Imagínense el estado deplorable en el que estás como para sentir agradecimiento por alguien que te regala media hora más de tiempo para hacer una prueba en tres horas y media en vez de las tres horas que dictaminó el profe.

(Mi récord fue una prueba que duró ocho horas. Pero eso ya es anormal y propio de quienes tenemos la ocurrencia de estudiar Astronomía o Física).

Profesor auxiliar, sí. No tengo idea por qué les dicen auxiliares en mi facultad si en todo el resto del mundo les dicen ayudantes, ayudantías (o fellows teachers como Piñera ¿no?).

Eso sí, hay teorías.

En una universidad normal, existen estudiantes de cursos superiores quienes aprobaron el ramo que estás haciendo hace un par de semestres con buena nota. Entonces ellos hacen las ayudantías. Y te acercas a él, claro, cuando necesitas ayuda.

En mí U son auxiliares.

Levantas la mano en clases y dices: ¡Auxilio!

De que la hue'á es peluda, es peluda.

De que hay genios, hay genios.

Pero ojo, la mayoría son pobres hue'ones, aunque Tadashi me rete cada vez que lo digo y me trate de soberbio.

Hay hue'ones tontos tontos tontos nerds imbéciles poseros pobreshueones pasteles idiotas y los que veo en las salas de clases.

Muchas veces me dan vergüenza. Otras rabia. Angustia. Decepción.

No sé.

Es poco motivante, pero supongo que pasa en todas las carreras en todas las universidades.

Y lo peor es cuando copian.

Yo entiendo a la gente que está haciendo un ramo por tercera, que le cuesta, que sufre y que por eso copia. Pero al o la barsa que siempre saca su papel o le pide la hoja al de al lado, a ése lo considero pura mierda. Lo siento. Pero odio a la gente que copia. Los considero, de plano, descartables. Por otro lado, me cae bien la gente que prefiere sacarse una nota más baja, pero digna. Honesta.

Los profes: ídolos.

Hay cada hue'ón increíble que a veces uno se llega a emocionar.

Y las excepciones, claro, las hay, pero a esas clases no entrai y listo. Aunque lo óptimo sería que todos te motivaran, hay veces en que uno entiende que no siempre puede ser así.

Volvamos al tema de las minas.

Si tu pololo estudia en Beaucheff cree ciegamente en la fidelidad.

Si tu polola estudia en Beaucheff, y es un pelín bonita, cagaste.

La otra vez y con mini, fue la chica de Tomate a la U a buscarlo. Estuvo menos de cinco minutos y ya se le había acercado un hueón diciéndole: "¿Me esperas a mí? Hola me llamo..."

Porque sí. Somos como cinco mil estudiantes en la facultad pero nos damos cuenta al tiro cuando una mina no es de la U.

Son tan pocas.

Y sorry, pero tan poco lindas.

La contraparte, y la frase defensiva que mis compañeras siempre usan: "ustedes poh! los más minos". Y puta que tienen razón. Puta la tropa de hueones ñoños, hueones y feos. Tanto que hasta reconozco que a veces me fijo un poco más de la cuenta en aquellos que son un poco lindos. No sé si porque son la excepción, porque quiera comentarlo con mis amigas o porque de frentón nunca he tenido problemas con decir cuando encuentro lindo a un hombre.

No soy gay, por la sencilla razón de que aunque encuentro a cagar de guapetones a Beckham y a Pitt nunca he tenido una erección con ellos. Y punto.

Sigamos.

El síndrome de Beaucheff.

Estás tanto tiempo rodeado de tanta gente fea y lo que es peor aún, tan penca pa vestirse, que terminas acostumbrándote.

Y empiezas a encontrar bonita por ahí por Agosto a quien encontrabas feísima en Marzo.

Comprobado.

Y la cara de caliente en un carrete con minas de otras carreras o en espacios distintos a Beaucheff, no te la quita nadie.

Es una hueá que uno cree poco importante pero yo la encuentro súper grave, a riesgo de ser tratado como machista. Faltan minas. Y es que no puede ser que en cinco años y medio en la universidad haya encontrado que sólo, uno, dos, tres ¡CUATRO MINAS! sean lindas. Una de ellas y casi que por arte de magia que me haya pescado, mi ex.

Y para terminar.

Sección LOCOS.

Más de alguno se rayó estando en la U.

Desde el que se ponía un cuaderno en la cabeza y se creía vector hasta el viejito que fue 45 AÑOS AL MISMO RAMO!!! La leyenda dice que se echó el ramo cuando era joven y que se rayó al punto tal en que no dejó de ir nunca más a clases. Hace dos años que no lo veo con su chaqueta azul, sus canas y sus hojas amarillentas casi que papiros. Pregúntenle a cualquier egresado en las últimas décadas por el "viejito de Sistemas Dinámicos".

En fin.

Podría pasarme despotricando el resto de la noche.

Pero creo que ya les quité las ganas de meterse a mi U.

Y eso es lo que quería.

Que me entendieran un poco.

Encuentro que la Universidad de Chile es la mejor, para mí, la que mejor me representa intelectualmente y como persona. Eso sí, si diera la prueba de nuevo, NI CAGANDO ENTRO A BEAUCHEFF.

En fin.

Mañana me voy en micro.

24 abril 2006

ya toda la familia lo sabe

Que la mamá de mi novia, es hermana de mi papá.

Saludos.

P

22 abril 2006

entre ternos y flaites

Fuimos a dejar a Daniel al aeropuerto. A él le encantan este tipo de gestos. Más ahora que viaja a Curitiba a defender su título de campeón sudamericano universitario de lanzamiento de bala. Tiene fuerza Daniel.

Tadashi se rajó con el desayuno en el Gatsby para los cuatro. Fui feliz haciéndote recagar la billetera. Nos lo debías desde que empezaste a trabajar y a ganar muchas lucas al mes.

Estaba despejado. Manejaba yo. Tomate de copiloto. Tadashi atrás. Contando chistes. Viendo despegar aviones. Contentos por Daniel. Contentos porque solemos estar contentos si estamos juntos. Así de simple. Aunque peleemos a veces.

- Puta la hueá parece que me pasé -dije sin reconocer un paso bajo nivel de la autopista.
- Si po, era más atrás -dijo Tadashi.
- Chucha ¿y por qué no me dijiste?
- No sé no caché. Filo falta caleta para entrar a clases.

Próxima salida a dos kilómetros.

Y en los metros finales una mole de vidrios y cemento.

- ¿Y esa hueá qué es?
- Es el edificio que contruyeron para la reforma procesal penal. Donde se hacen los juicios orales. Me gusta, es bonito, además que lo hayan hecho así tan transparente con tanto vidrio yo creo que fue premeditado. Como queriendo dejar en claro la transparencia de la justicia -dije casi que con ganas de entrar.
- Bacán.
- ¿Entremos?, ¿metámonos a un juicio oral a cachar? -dije con ganas de entrar - hagamos que haya valido la pena pa' algo habernos pasado.
- No, filo pa qué -dijo tomate.

Tadashi no dijo nada creo.

Me salí de la autopista. Me estacioné.

- ¿La dura vamos a entrar? -dijo tomate mientras me sacaba el cinturón de seguridad y abría mi puerta.
- Vamos hue'ón, es algo distinto. Si no, quizá nunca lo vamos a hacer. Además después lo puedo escribir en mi blog.

Empezamos a caminar.

Repito. El cielo despejado.

Y de verdad la arquitectura nos convencía de las buenas nuevas intenciones de la justicia reformada.

Caminamos. Y sólo gente con terno. O vestidos formales. Fiscales y abogados. Abogadas.

- Capaz que hasta vea a alguno de esos que salen en la tele -pensé- pero en realidad no recuerdo la cara de ninguno.

Y de repente entre toda la formalidad, un viejo y un joven. Con zapatillas caña alta. Desabrochadas. Pelo mojado. Y emputecido diciendo algo que no alcancé a entender. Sólo su cara de enojo. Que prejuicioso yo o no, me siento tranquilo de cruzármelo sólo en ese lugar.

- Parece que lo declararon culpable a éste -dijo Tadashi.

Nos reímos.

Aparece un rechonchito terneado al que le pregunto.

- ¿Dónde puedo ir a un juicio oral?, ¿por qué podemos cierto?, o sea en la publicidad vi que eso decían.
- Sí, por supuesto. Está abierto a cualquier ciudadano o ciudadana que desee presenciarlos porque así es como funciona la nueva justicia en Chile.
- Bueno pero dígame por donde puedo ir -dije interrumpiendo al que parecía un promotonto, perdón, promotor, más que abogado.
- Siga derecho y a la primera entrada.
- Muchas gracias.

Caminamos.

Detector de metales.

El show que hicimos Tadashi, tomate y yo, junto a la simpatía del guardia viejito con cara tierna y sonrisa más tierna aún con su boina azul en la cabeza, fue tal, que pudimos haber pasado seis pistolas cada uno.

- Piiiiiiiip.
- Deje todas sus cosas de metal ahí y vuelva a pasar por favor.
- Piiiiiiiip.
- ¿No trae nada más? -me pregunta.
- No. Supongo que son los zapatos.

En eso pasa Tadashi.

- Piiiiiiiip.
- Pasa de nuevo hue'ón -le dice tomate.

Y en vez de darse la vuelta para hacerlo, Tadashi regresa de espalda a lo Michael Jackson.

- Piiiiiiiip.
- Jajajaja el hue'ón.

Y pasó de nuevo.

- Piiiiiiiip.

Total que me quedé conversando con el guardia mientras los piiiiiip de Tadashi y tomate sonaban de fondo cual banda sonora.

- ¿A qué juicio puedo ir?
- Al que usted quiera. Hay uno muy bueno acá a la izquierda. Llevan como cuatro horas y han hecho ya dos recesos. Es de una presunta violación.

Quedo atónito.

Por el morbo entusiasta del guardia.

Por mi morbo, a prueba de balas después de ver las fotos de Hans Pozo.

- Pregunte de todas formas ahí en recepción.
- Piiiiiiip.

Me acerco a una ventanilla y hago la misma pregunta. Se queda en silencio y frunce el ceño (¡siempre quise escribir eso!: fruncir el ceño). Un segundo de silencio. Dos. Tres.

- ¿Quiere entrar a un juicio oral como espectador? -me dice sin desarmar la mueca.
- Sí, claro. El guardia me dijo que había uno ahí a la izquierda.

Otros tres segundos en silencio. Extrañado. Seguro y pensó "estos pendejos andan turisteando ¿o qué?".

- Ok. Pase ahí. Si la puerta está cerrada toque. Un gendarme debe abrirle.
- Muchas gracias.

Un pasillo y una puerta grande.

- ¿Qué película vamos a ver? -dice Tadashi.

Nos reímos. De verdad parecía puerta del Hoyts.

Toc Toc.

Nada.

Toc toc toc.

Nada.

- Yo estuve tocando ya y no me abrieron -dice una señora que esperaba afuera.
- ¿Y tocó fuerte?
- No, suavecito como tú -me dice.

TOC TOC TOC.

Golpeé más fuerte.

Y la puerta se abre lentamente.

Reímos nerviosos y entramos.

Si quieres saber como sigue: Rondizzoni esquina Viel, metro Rondizzoni. Puedes ir cuando quieras, pues como dijo el abogado-promotor: "Está abierto a cualquier ciudadano o ciudadana que desee presenciarlos porque así es como funciona la nueva justicia en Chile".

Saludos.

16 abril 2006

fotos descuartizadas (libertad)

Vi las fotos de los pedazos cortados del cuerpo de Hans Soto. Incluida una en que se ve la cabeza. Sola. Como una isla rodeada de mar hecho del metal de la bandeja forense. Y la sensación de extrañar el resto del cuerpo. No ver los hombros. Que no haya un cuello.

Fue terrible.

No sé por qué lo hice.

Sentí como si fuese un deber hacerlo. Enterarme. Ver con mis propios ojos el resultado de lo que fue la capacidad de alguien de hacer lo que hizo.

Entender realmente. Tener mi opinión con una base evidencial tanto más sólida.

Pensé además que si los médicos forenses o los estudiantes mechones de medicina en su ramo de anatomía lo habían hecho, porqué no iba a poder yo.

Quise también entender como alguien del servicio médico legal era capaz de volver a su casa después de ver cosas así casi que todos los días. Volver a su casa y hacerle cariño a su hijo, a su hija.

Quería ponerme en la mente de la policía.

De quien encontró los restos.

Meterme en su cabeza.

En sus ojos.

A lo más John Malkovich (y eso que nunca la vi entera).

Y fue terrible.

No podía irme a dormir aunque fueran las seis de la mañana como me decía la parte de abajo a la derecha de la pantalla de mi computador.

Y me puse a leer el foro de las muchas personas que, al igual que yo las habían visto.

Siempre he tenido curiosidad por la opinión vulgar, y por eso es que me quedo pegado escuchando las llamadas telefónicas a los distintos programas de radio. Es como si quisiera entender a la gente. A Chile.

La mayoría shockeado.

El par de tontos que se hacían los chistositos (y con quienes uno se da cuenta que siempre habrá gente diametralmente opuesta a lo que opinas, no importa el tema o la situación).

Incluso un par a los que no le había producido mayor molestia y recomendaban páginas en internet de decapitaciones, cadáveres y torturas que aunque se grabaron en mi cabeza creo que no seré nunca capaz de meterme.

Y entonces entiendes que la libertad consiste también en no querer probarlo todo.

Mi argumento eterno por el que nunca he querido drogarme.

- ¿Por qué no Pedro?
- Y por qué sí -respondo siempre.
- Pa' cachar po. Hay que probarlo todo.
- No. Definitivamente no. Lo haré cuando le encuentre algún sentido o alguna motivación especial, pero no porque el resto lo haga o parezca de lo más normal. No estoy cerrado a hacerlo, pues no podría ser puritano, pero mientras no tenga un motivo (no tener motivos es un buen motivo a veces) no me interesa hacerlo.

Y esa es la mejor forma (según yo) de llevar tu vida en libertad.

Sin prohibirte.

Sin censurarte.

Sino que con la convicción de que tienes una postura y que incluso esa postura puede mutar o cambiar.

¡Hue'ón! Si la cuántica acabó con el determinismo no me vengan a hinchar las pelotas con dogmas.

Eres libre porque no haces ciertas cosas, pues eres libre de no hacerlas.

No eres libre si las haces todas, porque entonces sería imposible lograrlo.

Y yo, sí creo en la libertad. Al menos en autoengañarme de que exista, pues no creo en lo predeterminado.

Sí en lo condicionado (obvio).

En fin.

Fui libre, según yo, de hacer clic.

Y quedar pasmado.

No soy libre para borrarlo aunque crea en los agujeros de gusano como solución matemática de ecuaciones "sinsentido" de la física, porque además está todo el rollo de la recurrencia y bla bla bla. Fredes me hizo ver dos películas al respecto: "Donnie Darko" y "Primer"

En fin.

No quiero ser jugoso ni mucho menos posero.

En realidad lo que buscaba era transmitir el pavor que sentí al ver pedazos de piernas, un tórax desollado y una cara, qué conchatumadre, no sé si podré olvidar alguna vez.

Me acosté en mi cama con miedo.

Y tuve que agarrar unos apuntes de economía y estudiar para tratar de evadirme.

Las fotos están en www.elantro.cl

Pero no las vean.

De verdad, no las vean.

Y si las ven, escriban y describan su morbo en su blog y me hacen un clic para que pueda leerles.

Debo confesar que mientras escribo este post, pienso en la libertad de poner como fondo de pantalla, la foto de la cabeza descuartizada y aunque me parece muy maricón de mi parte hacer mi blog (in)olvidable de esa manera, no lo hago porque prefiero ser coherente con lo que pienso y darles la libertad de que decidan. De que sean libres. Aunque sea paradójico dar libertad.

12 abril 2006

el tema de moda (pero un poco más allá)

Lo importante al final no es si la hueá es cierta o no.

Si el evangelio éste es cierto o no.

Para mí lo importante es que la gente se dé cuenta que yo tengo tanto o más de divino o sagrado como cualquier evangelio.

Soy igual de canónico que la biblia.

Pues mis viejos se pusieron de acuerdo para tenerme y educarme.

Pues en el Concilio de Nicea del 352 d.c (promovido por Constantino) se pusieron de acuerdo en qué sería canónico y qué no lo sería.

Y aunque seguramente yo hubiera estado del lado de Arrio, que no concordaba con eso de la Santísima Trinidad (padre, hijo y espíritu santo), de poco habría sido útil para contrarrestar la persecusión que sufrió la minoría tras ese concilio.

Es buena tanta polémica, para que la gente sienta curiosidad por aprender y enterarse de cosas que por siglos no pudo quien araba la tierra en la Edad Media, pero yo sí con la ayuda de Google y el tevecable.

Darse cuenta que Dios no votó en ese concilio, ni mucho menos que el espíritu santo se hizo presente y que por tanto lo que hoy llaman iglesia católica es una institución (guste o no) de corte, estilo, condiciones y terminología HUMANA.

Y no hay nada de malo en eso.

Es como todas las religiones. Por eso tampoco vengan a ridiculizar otras o creerse más fundamentadas o válidas.

Tampoco hay algo mal al ver la cara de Ratzinger (esto de no poder acostumbrarse a decirle Benedicto XVI) y no sentir lo que sentían por Juan Pablo II. Cosa que mis amigos católicos me confiesan.

Porque este mundo eclosionante de información y de la tan vilipendiada globalización, agarró vuelo estando Juan Pablo II como papa y no éste otro. Y es a él, a quien visualizamos como papa. Quien recibe ese título en nuestro imaginario.

Supongo que ni Sprite lograría algo por su imagen.

Supongo también que la iglesia católica siempre lo tuvo en cuenta.

Si no, no entiendo cómo fueron capaces de hacer aparecer a Juan Pablo II por la ventana, apenas dos días antes de su muerte.

Porque claro, no era conveniente dejarlo descansar en Castel Gandolfo hasta su muerte tranquila mientras asumía un reemplazante. Porque entonces quién sería realmente el papa ¿cómo habríamos llamado entonces al polaco con Parkinson?

- Ah pero si aparece por la ventana, es puro show. No creo que se vaya a morir -dije esa vez viendo las noticias.

Y estaba en lo cierto.

Era puro show.

(Show: mostrar en inglés).

Un show en el que ni siquiera respetaron su, por lo bajo precario, estado de salud.

A dos días de su muerte.

No si estos católicos son sorprendentes mijita.

Y eso que no hemos hablado de la Inquisición ni de la matanza de San Bartolomé ni de América ni de Asia.

Filo.

Mi reflexión es contemporánea.

Y contemporáneamente les pido que nunca más me vuelva nadie a poner el peso de su religión encima. Ni en la constitución de mi país, la cartelera del cine o en la educación de mis hijos e/o hijas.

Porque con la angustia de no tener fe y no saber qué chucha me va a pasar después de morir, tengo suficiente.

10 abril 2006

sí

mis letras son como olas

08 abril 2006

como agua para chocolate

Hoy, antes de salir a una fiesta, me metí a la ducha con un pedazo de chocolate en la mano.

Y me encantó la sensación de estar comiendo en la ducha.

Es bacán, pruébenlo.

Es como la venganza de todos los que cuando éramos chicos, nos hueveaban metiéndonos miedo con los calambres después de comer.

- Tienes que esperar un par de horas antes de tirarte a la piscina Pedrito.

Fue una sensación exquisito-infantil estar ahí con mi sahne nuss en la mano bajo el agua caliente de la ducha.

kurt cobain

Una vez le pillamos a Checho, el compañero de curso del colegio más peculiar que recuerdo, un cassette en que grabó diálogos con su ídolo Kurt Cobain.

Ahí nos enteramos de su teoría de que estaba en las pirámides de Egipto.

Desde entonces, cada vez que un profesor se demoraba en llegar a la sala un grupito empezaba a cantar: "I'm so happy, 'cause today I found my friends..."

Y el resto del curso se sumaba.

Para cuando llegaba la parte del "ye e e eeeeee e, ye e e eeeeee e" empezar a agarrarlo del chaleco y pegarle patadas o palmazos en la cabeza.

Hace doce años el mundo supo que Kurt se había suicidado (tres días antes, el 5), y en realidad yo no cachaba mucho, tenía once y con suerte tenía guardada su imagen de chico desgarbado con chaleco desteñido del Unplugged de MTV.

Pero hasta hoy escucho decir que el hueón fue un genio.

Yo.

Yo me acuerdo de Checho.

07 abril 2006

TRES

uno

Está nerviosa.

Digamos que casi histérica.

Pero sabe que no hacerlo sería tonto, porque ciertamente de ninguna otra forma le resultaría tan fácil hacer algo así.

Además, si no se atreve se va a quedar con la duda pa' siempre.

Además, fue Cecilia la que le insistió como ocho veces.

- Me acuerdo de cuando acompañé a la Angelita. Tenía diecisiete y estaba igual de nerviosa que tú - le dijo Cecilia poniendo su mano derecha sobre su pierna, mientras agarraba el manubrio con la izquierda.

Encontró que Cecilia no podía ser más tierna.

La hacía sentir casi que su hija.

- ¿Y a María José cómo le ha ido? - preguntó ella por su otra hija, la mayor - ¿va a seguir con las teleseries?
- Bien, súper bien. No no sigue. Se cambió a Chilevisión donde va a dirigir otro programa. Manzana. Pero creo que también van a hacer una teleserie en el canal. Ya. Llegamos.

Apenas entraron sintió como si hasta los teléfonos y cuadros se voltearan a verlas.

- Ceciiiilia, tanto tiempo ¡qué regia te ves! - le dice de modo en extremo amanerado, un peladito vestido con stail.
- Bien, bien gracias.
- ¿Y qué es de la Angelita? hace tiempo que no la vemos. Tan dije ella.
- Bien, está muy bien gracias. Oye ¿está la María de los Ángeles? - pregunta Cecilia a la secretaria interrumpiendo la tanda de halagos.

Sigue nerviosa pero está contenta de haber venido con Cecilia. Sospechó que podía ser importante, pero nunca creyó que tendría esa recepción.

María de los Ángeles, con quien iban a tener la reunión estaba con licencia médica en casa.

- ¡Oooh, pero cómo!, si habíamos quedado de juntarnos hoy día ¡cómo no me avisó! - se molestó Cecilia.

Y pareció como si todo el lugar se remeciera con el silencio tras sus palabras.

- Y yo que te hice venir hasta acá, pucha perdóname linda.
- ¡Ay! Cecilia, no te preocupes - dijo ella, sintiendo una suerte de alivio. Un relajo en sus músculos.
- No, ¡cómo que no! Ya bueno, a ver, ¿puedes llenarle la ficha y sacarle las fotos? - dijo Cecilia volviéndose al peladito.
- Sí, encantado Cecilia. Ven por acá ¿cómo te llamas?.

Y ella volvió a sentir sus músculos.

Ahora contrayéndose.

Flash 1.

Flash 2.

Flash 3.

...

Flash n.

dos

Phi sub n.

Phi sub n-1.

Phi sub n-2.

...

- Y así ustedes pueden inferir que Phi sub n es igual a un operador aplicado sobre phi sub cero.

Trataba de entender lo que el profe con cara francamente de desquiciado, iba escribiendo con la tiza.

Champollion entendió más de la Rosetta que él de esa pizarra.

- Profe, no entiendo bien qué quiere decir eso de potencial localizado -interrumpió uno de sus compañeros de sala.

Y pareció como si todo el lugar se remeciera con el silencio tras sus palabras.

El profe lo mira fijo.

Cinco segundos sin decir nada. Cinco segundos que parecieron treinta. Cinco segundos en que nadie se atrevió siquiera a respirar.

No era usual una interrupción de ese tipo en la clase, ni mucho menos de una pregunta, al parecer, tan ingenua.

Calmadamente, pero con la misma cara de desquiciado, el profesor se tomó un par de minutos en responderle.

Y la clase siguió en normalidad.

Entiendo, como es normal, casi nada.

- Puta el ramo raro - le dijo a su amiga.
- Sí.
- Mi polola quiere venir a una clase de éstas. Como que quiere saber qué cosas aprendo en la U. La voy a invitar a este ramo.
- Pero qué fome, se va a aburrir mucho yo creo.

Mientras, el profesor seguía hablando.

- Y esto que está aquí no es otra cosa que la ecuación de Schrödinger ¿la ven? si reemplazan este potencial localizado por un V genérico que representa esta integral, entonces el segundo término de la ecuación se transforma en lo que ustedes ya conocen.

Silencio.

Y el cuello de un par de mateos moviéndose de arriba hacia abajo.

y tres

¡Rriiinnnggg!, ¡Rriiinnnggg!

En la pantalla de mi celular aparecía su nombre titilando (azul a lo lejos).

- Cata linda ¿cómo te fue en Elite? estuve toda la clase de Cuántica pensando en ti.
- Mmmm bien Pedrito.

05 abril 2006

comentarios

¿Alguien tiene alguno que hacer?

(Ya que nunca dejo abierto los comments).

Del diseño.

De quién chucha es la Cata.

De algo que alguna vez quisieron preguntar.

Un hola ¡qué sé yo!

Comments abierto.

P

03 abril 2006

Big my secret - Michael Nyman

Un día descubrí que un amigo amaba la misma canción que yo.

Y como el tiene más oído que yo (y eso incluye el serumen relativo también), había escrito en un papel roñoso las primeras notas de ese tema de piano.

The Piano.

Ese día, en su casa, no quería salir de su pieza. No quería dejar de tocar mientras el carrete estaba en el primer piso, hasta que claro me obligaron a salir a carretear al puerto. A Valpo. Y yo, todo el rato pensando en el tema.

Lo busqué en internet.

Pensé hasta comprar con tarjeta de crédito la partitura en una página web.

Le ofrecí cinco lucas al que me diera un link donde encontrarla.

Dos años, en que había desistido de buscarla.

Hasta hoy.

¿Y si pruebo con eMule?

¡Woohoooo, ahí están!

Las imprimí.

Y pegué las cuatro hojas, una bajo la otra, en la pared de mi pieza.

En la pared esa en que no quería poner nada hasta que apareciera algo, minimalista o no, que dijera lo contrario.

Ahora, ¡que se me cruce un piano o un órgano eléctrico!

02 abril 2006

paracetamol 500 mg

- ¿De verdad te duele tanto?
- Sí, heavy.
- Entonces me levanto y te voy a comprar algo ¿qué te hace efecto?

Salí de la cama.

Me vestí.

Seis cincuenta.

De la mañana.

Viña del mar estaba gris.

Blanquecina.

Crucé uno de los puentes del marga marga y todo me parecía tan extraño. Era esa sensación de estar en un lugar, en un momento, que no planificaste. Que no tiene nada especial, pero que simplemente porque nunca pensaste que lo vivirías te sorprende estar viviéndolo.

Y se te hace especial.

Algo en la luz tenue, blanquecina, de la mañana cambia.

Y es que los focos municipales sobre ese puente se apagan.

Adivino que son las siete de la mañana, porque me imagino que así deben estar programados para que se apaguen.

Como sospecho que nunca más en mi vida presenciaré algo así, se me ocurre dejar de caminar y mirar como el foco se apaga completamente.

Me aburro.

Veo otro más allá, que tiene uno de sus vidrios rotos.

El tubo, quizá de tungsteno, se apaga lento muy lento cual brasa de fogata veraniega.

Y claro, me siento como en verano.

- Me quedaré hasta que se apague -pienso.

- No, ya me dio paja la hueá, nunca tan contemplativo -vuelvo a pensar.

Más adelante, sobre el mismo puente, un perro. Negro, con el poto pegado a la vereda de tal manera que empiezo a pensar en cómo se llama esa enfermedad en los perros.

¿Distemper?

Y me acuerdo de cuando tenía diez años y escuché por primera vez esa palabra. Que el cachorrito de la niña que había conocido en las Termas de Ralún se había muerto de eso. De Distemper.

Ya al otro lado, un borracho.

En una postura corporal que convertía a la del perro del puente en la de un hidalgo caballero.

Le tengo miedo a las micros porteñas así que no confío mucho en el hombrecito de luz verde del semáforo para cruzar.

Farmacias.

Farmacias.

Estoy en plena calle Valparaíso y recuerdo que había visto dos noches antes seis o siete farmacias abiertas.

Camino porque todas están cerradas sabiendo que una al menos tiene que estar abierta. La de turno. Y me pongo a pensar en la importancia del turno. En la responsabilidad tras ello.

En fin.

Soy el único que camina a esa hora y que no viene de vuelta de un carrete.

El único al cual la ropa no le parece desencajada de aquel escenario matinal.

Chaquetas de cuero, zigzagueos de alcohol, maquillajes corridos.

Todo me parece tan ridículo.

Y a la vez tan obvio si estuviese oscuro.

De noche.

Pero no.

Son más de las siete de la mañana y ahí estoy parado. Buscando una farmacia para mi chica.

Y como no la encuentro camino adivinando hacia donde camina la gente con la que me cruzo.

- Ese hueón a la plaza a fermentar seguro.

- Él, supongo que fue a dejar a la mina que le calentó la sopa toda la noche, y pobre, como no es tan bonito, seguro sólo fue a eso, a dejarla a su casa y ahora va de vuelta a la suya.

- Estos dos, ¿habrán follado ya? O van a eso. Igual que paja hacerlo tan temprano. Mmmm. Seguro que ya lo hicieron.

Y de mi farmacia nada.

- Disculpe señor, ¿sabe dónde puedo encontrar una farmacia abierta?
- Mmmm allá en Villanelo, ésa es la que está de turno -me responde un viejito con un cigarro en la boca y enfundado en un overol azul que no supe por qué tenía puesto.

¿El frío de un conserje que sale a fumar tempranito?

Quizá.

- Pero ésa es la primera que vi y estaba cerrada -le respondo.
- Sí, pero tiene que golpearle.
- Ah muchas gracias.
- Claro pueh! tiene que golpearle para que le abran -me repite como queriendo que la conversación siga y yo no me vaya.
- Vale gracias -y me resulta como si duplicáramos el final de la conversación.

Toco el timbre.

$940.

Vuelvo por el mismo puente y por la otra vereda viene una persona con un bolso. El mismo perro negro viene delante moviendo la cola como si lo hubiese estado esperando desde que lo vi y mucho antes.

- Guau! Guau! -me ladra defendiéndolo.
- Tranquilo perro -le dice defendiéndome.

Entro a la pieza.

Sus hombros desnudos.

- ¿Quieres con agua o con coca cola?
- Con agua, te pasaste pa' tierno Pedro.