uno
Está nerviosa.
Digamos que casi histérica.
Pero sabe que no hacerlo sería tonto, porque ciertamente de ninguna otra forma le resultaría tan fácil hacer algo así.
Además, si no se atreve se va a quedar con la duda pa' siempre.
Además, fue Cecilia la que le insistió como ocho veces.
- Me acuerdo de cuando acompañé a la Angelita. Tenía diecisiete y estaba igual de nerviosa que tú - le dijo Cecilia poniendo su mano derecha sobre su pierna, mientras agarraba el manubrio con la izquierda.
Encontró que Cecilia no podía ser más tierna.
La hacía sentir casi que su hija.
- ¿Y a María José cómo le ha ido? - preguntó ella por su otra hija, la mayor - ¿va a seguir con las teleseries?
- Bien, súper bien. No no sigue. Se cambió a Chilevisión donde va a dirigir otro programa. Manzana. Pero creo que también van a hacer una teleserie en el canal. Ya. Llegamos.
Apenas entraron sintió como si hasta los teléfonos y cuadros se voltearan a verlas.
- Ceciiiilia, tanto tiempo ¡qué regia te ves! - le dice de modo en extremo amanerado, un peladito vestido con stail.
- Bien, bien gracias.
- ¿Y qué es de la Angelita? hace tiempo que no la vemos. Tan dije ella.
- Bien, está muy bien gracias. Oye ¿está la María de los Ángeles? - pregunta Cecilia a la secretaria interrumpiendo la tanda de halagos.
Sigue nerviosa pero está contenta de haber venido con Cecilia. Sospechó que podía ser importante, pero nunca creyó que tendría esa recepción.
María de los Ángeles, con quien iban a tener la reunión estaba con licencia médica en casa.
- ¡Oooh, pero cómo!, si habíamos quedado de juntarnos hoy día ¡cómo no me avisó! - se molestó Cecilia.
Y pareció como si todo el lugar se remeciera con el silencio tras sus palabras.
- Y yo que te hice venir hasta acá, pucha perdóname linda.
- ¡Ay! Cecilia, no te preocupes - dijo ella, sintiendo una suerte de alivio. Un relajo en sus músculos.
- No, ¡cómo que no! Ya bueno, a ver, ¿puedes llenarle la ficha y sacarle las fotos? - dijo Cecilia volviéndose al peladito.
- Sí, encantado Cecilia. Ven por acá ¿cómo te llamas?.
Y ella volvió a sentir sus músculos.
Ahora contrayéndose.
Flash 1.
Flash 2.
Flash 3.
...
Flash n.
Digamos que casi histérica.
Pero sabe que no hacerlo sería tonto, porque ciertamente de ninguna otra forma le resultaría tan fácil hacer algo así.
Además, si no se atreve se va a quedar con la duda pa' siempre.
Además, fue Cecilia la que le insistió como ocho veces.
- Me acuerdo de cuando acompañé a la Angelita. Tenía diecisiete y estaba igual de nerviosa que tú - le dijo Cecilia poniendo su mano derecha sobre su pierna, mientras agarraba el manubrio con la izquierda.
Encontró que Cecilia no podía ser más tierna.
La hacía sentir casi que su hija.
- ¿Y a María José cómo le ha ido? - preguntó ella por su otra hija, la mayor - ¿va a seguir con las teleseries?
- Bien, súper bien. No no sigue. Se cambió a Chilevisión donde va a dirigir otro programa. Manzana. Pero creo que también van a hacer una teleserie en el canal. Ya. Llegamos.
Apenas entraron sintió como si hasta los teléfonos y cuadros se voltearan a verlas.
- Ceciiiilia, tanto tiempo ¡qué regia te ves! - le dice de modo en extremo amanerado, un peladito vestido con stail.
- Bien, bien gracias.
- ¿Y qué es de la Angelita? hace tiempo que no la vemos. Tan dije ella.
- Bien, está muy bien gracias. Oye ¿está la María de los Ángeles? - pregunta Cecilia a la secretaria interrumpiendo la tanda de halagos.
Sigue nerviosa pero está contenta de haber venido con Cecilia. Sospechó que podía ser importante, pero nunca creyó que tendría esa recepción.
María de los Ángeles, con quien iban a tener la reunión estaba con licencia médica en casa.
- ¡Oooh, pero cómo!, si habíamos quedado de juntarnos hoy día ¡cómo no me avisó! - se molestó Cecilia.
Y pareció como si todo el lugar se remeciera con el silencio tras sus palabras.
- Y yo que te hice venir hasta acá, pucha perdóname linda.
- ¡Ay! Cecilia, no te preocupes - dijo ella, sintiendo una suerte de alivio. Un relajo en sus músculos.
- No, ¡cómo que no! Ya bueno, a ver, ¿puedes llenarle la ficha y sacarle las fotos? - dijo Cecilia volviéndose al peladito.
- Sí, encantado Cecilia. Ven por acá ¿cómo te llamas?.
Y ella volvió a sentir sus músculos.
Ahora contrayéndose.
Flash 1.
Flash 2.
Flash 3.
...
Flash n.
<< Home