dos
Phi sub n.
Phi sub n-1.
Phi sub n-2.
...
- Y así ustedes pueden inferir que Phi sub n es igual a un operador aplicado sobre phi sub cero.
Trataba de entender lo que el profe con cara francamente de desquiciado, iba escribiendo con la tiza.
Champollion entendió más de la Rosetta que él de esa pizarra.
- Profe, no entiendo bien qué quiere decir eso de potencial localizado -interrumpió uno de sus compañeros de sala.
Y pareció como si todo el lugar se remeciera con el silencio tras sus palabras.
El profe lo mira fijo.
Cinco segundos sin decir nada. Cinco segundos que parecieron treinta. Cinco segundos en que nadie se atrevió siquiera a respirar.
No era usual una interrupción de ese tipo en la clase, ni mucho menos de una pregunta, al parecer, tan ingenua.
Calmadamente, pero con la misma cara de desquiciado, el profesor se tomó un par de minutos en responderle.
Y la clase siguió en normalidad.
Entiendo, como es normal, casi nada.
- Puta el ramo raro - le dijo a su amiga.
- Sí.
- Mi polola quiere venir a una clase de éstas. Como que quiere saber qué cosas aprendo en la U. La voy a invitar a este ramo.
- Pero qué fome, se va a aburrir mucho yo creo.
Mientras, el profesor seguía hablando.
- Y esto que está aquí no es otra cosa que la ecuación de Schrödinger ¿la ven? si reemplazan este potencial localizado por un V genérico que representa esta integral, entonces el segundo término de la ecuación se transforma en lo que ustedes ya conocen.
Silencio.
Y el cuello de un par de mateos moviéndose de arriba hacia abajo.
Phi sub n-1.
Phi sub n-2.
...
- Y así ustedes pueden inferir que Phi sub n es igual a un operador aplicado sobre phi sub cero.
Trataba de entender lo que el profe con cara francamente de desquiciado, iba escribiendo con la tiza.
Champollion entendió más de la Rosetta que él de esa pizarra.
- Profe, no entiendo bien qué quiere decir eso de potencial localizado -interrumpió uno de sus compañeros de sala.
Y pareció como si todo el lugar se remeciera con el silencio tras sus palabras.
El profe lo mira fijo.
Cinco segundos sin decir nada. Cinco segundos que parecieron treinta. Cinco segundos en que nadie se atrevió siquiera a respirar.
No era usual una interrupción de ese tipo en la clase, ni mucho menos de una pregunta, al parecer, tan ingenua.
Calmadamente, pero con la misma cara de desquiciado, el profesor se tomó un par de minutos en responderle.
Y la clase siguió en normalidad.
Entiendo, como es normal, casi nada.
- Puta el ramo raro - le dijo a su amiga.
- Sí.
- Mi polola quiere venir a una clase de éstas. Como que quiere saber qué cosas aprendo en la U. La voy a invitar a este ramo.
- Pero qué fome, se va a aburrir mucho yo creo.
Mientras, el profesor seguía hablando.
- Y esto que está aquí no es otra cosa que la ecuación de Schrödinger ¿la ven? si reemplazan este potencial localizado por un V genérico que representa esta integral, entonces el segundo término de la ecuación se transforma en lo que ustedes ya conocen.
Silencio.
Y el cuello de un par de mateos moviéndose de arriba hacia abajo.
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