17 marzo 2006

tener blog es una mierda

Uno ya ni puede escribir lo que verdadera y profundamente siente porque mucha gente que te conoce te lee y hasta tienes que pensar en ello para ver cómo escribes.

Estoy chato.

Y estoy raja.

Esta semana falté a sólo tres clases. Casi que no lo creo. Ni yo ni mis compañeros que se cagaron de la risa al verme llegar el lunes a las ocho y media de la mañana. No me creían los hue'ones que me iba a empezar a tomar en serio la U este año.

Si hasta cuadernos pensé comprarme.

Pero nunca tanto.

Hace ocho años que no me compro un cuaderno para llenarlo de materia.

Bueno, de materia gris (y de la etérea) sí he llenado varios, en especial aquellos que mi gente más cercana se alegra regalándome. Orgullosos que llene sus hojas en blanco con lo que pienso y con lo que siento. Sintiéndose así partícipes de mí. De mi vida.

Alejandra Costamagna me cae la raja.

Es ella, y su taller literario, en el que todavía no entiendo muy bien para qué me inscribí hace dos semanas, la encargada de hacerme llenar otras páginas en blanco este marzo y este abril.

No es linda, pero la encuentro tan linda.

No es atractiva, pero me atrae tanto.

En mi puta vida he leído un libro de ella y desde que un conocido que estudia literatura me la recomendó como taller literario, me prohibí a leer alguno. Nada de preocuparse de saber, de haberla leido. Eso huele a halagador.

Y yo huelo rico porque me acabo de duchar.

Nada.

En realidad no entiendo muy bien para qué leen mi blog, pero sí me entero que lo hacen como ochenta personas al día.

¡Oh! Acaba de sonar mi celular.

Si tan sólo pudieras decirle quién era.

Mmm.

Parece que mañana se destapa la olla.

Supongo que entonces así podré desahogar otros capítulos jugosos de mi vida, de esos que creo hacen que la gente siga rondando por acá a la espera de una historia entretenida.

Escuchen Franz Ferdinand.

Saludos.