21 marzo 2006

con hielo por favor

Típico.

Esto de cambiar de posición la cama y el estante con tus libros.

Y en medio del nuevo orden de la pieza encuentras fotos.

Las creía perdidas.

Fue un fin de semana en Estonia, en febrero del 2003.

Cuando cruzamos el Báltico congelado zarpando desde Helsinki con Nadja, Anna y Jukka.

Era tan barato este país de la ex-URSS que nos rajamos yendo a restaurantes y tomamos como nunca en mi vida.

Me acuerdo que jugamos Trivium. Esa típica carrera del saber. Y claro. Yo ya sabía leer en finés... no entendía ni pico lo que estaba diciendo pero sabía perfectamente cómo se pronunciaba y de hecho el vodka y la cerveza me daban la "entonación" perfecta.

Todos cagados de la risa.

Creo que pude responder sólo dos preguntas.

Como nunca.

- ¿Vamos a la plaza a tirarnos cuesta abajo?
- ¿Tienen trineo?
- No Pedro, con bolsas plásticas de basura no más.
- ¿La dura? Ya vamos...

En ese minuto lo declaré.

El día que más me he reído en mi vida.

El último día que recuerdo haber estado feliz.

Con una simple bolsa negra con la cual deslizar mi raja una noche de invierno a la chucha del mundo.