francisca
- Gracias Peiro, fue muy terapéutico salir contigo - me dijo a las cuatro de la madrugada, parada afuera del auto con la cabeza aún dentro y su brazo derecho en posición de tenaza de cangrejo justo antes de cerrar la puerta.
- ¡Ay qué lindo! eso es lo más lindo que me puedes decir Fran.
- ¡Ay qué lindo! eso es lo más lindo que me puedes decir Fran.
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