22 febrero 2006

Brrrom

- Ya chiquillas nos vamos, es muy tarde, son las tres y media de la madrugada - dije poniendo mi última pieza y ganando por cuarta vez consecutiva el juego.
- ¿Qué?, ¿ganaste de nuevo? - dijeron Bárbara y Carla.
- Buuu, pucha no vale. Justo le estaba agarrando el gustito - agregó Valeria sin quitar los ojos de sus fichas.
- Ooooh el maricón, no puede ser - cerró Dalal.
- Cuando quieran chiquillas eh, ustedes me llaman si quieren seguir entrenándome ¡eh! - dije en el tono más petulante-juguetón.

Dalal nos fue a dejar a la puerta a todos.

Las chicas, mis hermanas, en su auto y yo en el jeep de mi hermano.

- Nos vemos.
- Oye Pedro, anda a la casa a almorzar mañana.
- Vale, nos vemos mañana. Bacán, porque después tengo partido de fútbol.
- ¿Dónde?, ¿con quién?
- En ESPN, Chelsea contra Barcelona.

En el semáforo doblé a la izquierda y ellas a la derecha.

Sonó Coldplay en la radio y me fui con la ventana abajo.

No son muchos los peatones una noche de martes en Puerto Montt.

Tomé el camino a casa de mi hermano y su novia a las afueras de la ciudad.

Los postes de luz estaban de "postes sin luz". Tras ellos el cerro y a mi derecha el mar. Negro.

El camino le roba un pedazo al cerro vadeando el punto exacto en que la depresión intermedia, de las clases de geografía en el colegio, se hunde en el mar.

Un barco y su luz.

Pero el mar, negro.

La ventana abajo y la canción de Coldplay terminando.

Fue cuando pensé: mañana vuelvo a escribir en mi blog.

Después de subir otro cerro por otro camino, esta vez de piedra, ya estaba en mi cama.

Veo la hora y son pasaditas las cuatro.

El ruido más grande y ensordecedor que me haya hecho escuchar alguna vez la naturaleza me despertó.

Digamos que onomatopéyicamente fue un Brrrom con varias erres.

Y los gritos de Paula, la novia de mi hermano.

- Ah Leo, Leito, nooooo, Pedro despiértate, ¡tu hermano!

Con las erres del Brrrom detrás.

No entendía nada.

La luz era tenue.

Paula gritaba y lloraba.

Por la ventana se veía el cielo gris, estaba nublado y lloviendo.

Supuse que se había caido algo. Alguien. Pero el ruido era muy largo.

Y Paula que no paraba de gritar.

Salgo de mi pieza rápido. En calzoncillos. Y la veo bajando la escalera indecisa, de si pisar otro peldaño o no. Aparece mi hermano Leo por la puerta de entrada de la casa.

No entiendo nada.

Veo el califón y huelo, pero no hay olor a gas.

Me veo las piernas y los brazos y sigo enterito.

Paula se decide a bajar corriendo y abraza a mi hermano sin parar de gritar.

Fúser y Simón no paran de ladrar afuera exaltados y nerviosos.

- Ay Leito, pensé que te habías muerto, me asusté. Pensé que había explotado el gas. Que estabas muerto, dios mío, no. Pensé tantas cosas tan rápido que pensé que había sido una bomba en el auto justo ahora que te ibas a la pega.
- La cagó, fue tremendo - dijo mi hermano - iluminó todo el cielo.
- ¿Qué hueá pasó? - pregunté sintiendo el costo del esfuerzo abrupto de los párpados por abrirse al despertar así. Con el corazón bombeando a mil y mi cabeza a toda máquina tratando de entender qué chucha pasaba. Tratando de coordinar imágenes y voces de manera coherente.

Fue entonces cuando otro destello iluminó el ventanal de seis metros de la casa de mi hermano.

- ¡Ay no, qué miedo! - dijo Paula volviendo a llorar.

Y por fin mi cabeza dio con la respuesta.

Había sido un rayo.

Pasaron unos segundos y un nuevo Brrrom sacudió literalmente la casa.

Fueron cinco rayos en menos de dos minutos.

- Uno, dos, tres! - alcancé a contar tras el siguiente relámpago antes de que un nuevo trueno hiciese ladrar más fuerte a los perros.
- Ay no.
- Tranquila Paula - le decía mi hermano sin soltarla.
- Son tres segundos... - dije.

Y empecé a pensar con la rapidez que mis neuronas legañosas y asustadas me permitieron.

La velocidad del sonido son más o menos 300 m/s, V=d/t, luego d = V t = 300 m/s 3 s.

- Cayó a menos de un kilómetro de aquí - dije con cierto tono triunfal ni sé por qué - son novecientos metros más o menos. Hueón, están cayendo muy cerca - le dije a mi hermano recordando el mismo cálculo que hice viendo los fuegos artificiales de Valparaíso en año nuevo. Contando los segundos entre la explosión luminosa y el sonido tardío.

La cara de Leo y de Paula cambiaron y tomaron el cariz de escuchar por parte de un médico un diagnóstico de cáncer. A fin de cuentas el Pedrito estudia matemáticas, física y esas cosas.

En eso, el perro del vecino, perseguido por la Fúser y el Simón, se acerca al barranco y se deja caer.

- Mira al perro, el perro se tiró - grita Paula - ah no, nos vamos a la casa de mi mamá en Puerto Montt - dijo en medio del cuarto rugir de truenos. Hace unos años un hombre murió por acá partido por un rayo y la casa se puede hacer mierda ¡Vámonos!

Corro a mi pieza, me pongo rápido los pantalones de ayer y una polera. Un poco de desodorante porque tampoco quiero ser Tom Hanks en casa de la suegra de mi hermano.

Y pienso en voz alta.

- Pero Leo ¿cómo nos vamos a ir en el jeep? Es más peligroso irse que quedarse en la casa. Obvio que nos puede alcanzar un rayo mientras vamos por el campo. Es puro metal esa hueá de jeep.
- ¡Pedro! - me grita con una cara desaprobadora que Paula no pudiese ver - ¿dónde caen los rayos primero?
- En las cosas más altas - le respondo cachando que no es momento para explicar que los rayos en realidad suben mientras veo que Paula sube a los perros mojados al jeep.

Sigue lloviendo.

Quinto rayo.

- ¡Ya po!, nos vamos por un camino lleno de postes de luz altos. No nos va a caer encima.

El limpiaparabrisas iba casi tan rápido como mi hermano manejando.

No sé por qué, pero la escena me parecía familiar. Y claro. Me recordaba todos esos videos caseros típicos de los tornados en Estados Unidos. Rescate 911 y esas cosas. "Oh no lo puedo creer Tony es inmenso y viene hacia acá. En ese instante el teniente McGregor...".

No habían autos en todo el camino.

- ¿Se habrán quedado todos en sus casas? - preguntó Paula.

Pero nadie respondió.

Mi hermano y yo íbamos más preocupados del camino a través del parabrisas desempañado por su mano.

El reloj digital del jeep marcaba las 7:38 cuando llegamos al centro de la ciudad más tranquilos.

Mi celular marcaba las 7:49 de la mañana cuando me acosté en una de las piezas del departamento de la mamá de Paula.

Así fue como desperté hoy.

Brrrom.

5 Opiniones:

Blogger Tadashi piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

chucha!!!...

Estuvo bakan la historia...

Me mantuvo en suspenso...

Y eso no es fácil...

Brrrrrrom!!!...

Eso sí, bastante cobarde la novia de tu hermano...

Dile que en electromagnetismo me enseñaron que gritar y llorar no es la mejor solución para terminar con los truenos...

No entendí eso de que te pusiste desodorante para no ser Tom Hanks...

Y era más seguro ir en el jeep, si te cae un rayo, los neumáticos funcionan como tierra, y la corriente eléctrica sólo se desplaza a través de la carrocería...

Eso sí, no se les ocurra estar tocando las partes de metal, porque te vai cortao al tiro...

¿Menos de 1 km.? La wea unbelivbl...

Saludos soquete...

Nos vemos pronto...

23 febrero, 2006 08:29  
Blogger Regina Falangi piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

wuuaaaaa!!!!

esa no es manera de despertar!!!

y a diferencia de Tadashi, me reí a destajo con la alución a tom hanks

y después pudiste seguir durmiendo???....nica!

me acuerdo de la foto de tu hermano y su novia en el flog......no sé, me llegó como de golpe

saludos!!
jpbr

23 febrero, 2006 12:27  
Anonymous Anónimo piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Hi there:)

The crisp copy made fast reading. At the end of the day, the fresh and memorable experience needed to be packaged in this small mail. Keep up the good work.

Regards,
fast home make from money

23 febrero, 2006 12:37  
Blogger Tadashi piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Me cae bien tu amigo "onlinehome"...

23 febrero, 2006 12:49  
Anonymous Anónimo piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Ufff!!..men, que terror me imagino.
Pero igual peligorso eso de subir al auto en vez de quedarse en casa.
(entre paréntesis, anoche en La ültima frontera, en Valdivia, había un Pedro II, idem a vocé, casi le grito, "wena astrólogo!!"...menos mal que no lo hice...veo que no eras tú)
saludos

23 febrero, 2006 20:29  

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