13 noviembre 2005

Bárbara

Piso veinte.

Lucecitas de Santiago por la ventana.

Naranjas.

Naranjo y negro.

- Sexto, séptimo, octavo.
- Primero, segundo, tercero y cuarto.
- Claro, más cinco años de U.
- ¡Wuá!, ¡qué harto! somos amigos hace doce años Bárbara.
- Doooooce aaaaños, la cagó.
- Sí.
- ¿Viste? y te complicai por hacerme cariño en la espalda Pedro.
- Ja, verdad. Oye ya, ya son las diez, me voy a mi casa - le dije escuchando al conductor del noticiero despedirse.
- Pucha noooo. Bueno, ya, un beso. Te voy a dejar a la puerta.
- Beso.
- Chao - me dijo cerrando la puerta de su departamento y con las lucecitas naranjas titilando (a lo lejos) en la ventana tras suyo.

Se acostó al lado mío.

Parte de su pelo claro me bolseaba espacio de la almohada.

Parte de su pelo ondulado censuraba el escote de su polera blanca casi transparente por el uso.

Sostenes verdes.

Teníamos la guata llena por el almuerzo.

El TV cable estaba saturado de los últimos partidos de fútbol eliminatorios y amistosos para el mundial del otro año.

Hacía calor.

Yo me había puesto esos shorts amarillos en la mañana (¿por qué se dice en plural?) y mis boxers con el diseño de los pajaritos motociclistas, también amarillos para disimular el hoyo en los shorts.

Eso y una polera negra que combinara con mis chalas.

Negras.

La abeja.

Le toqué la cabeza.

Empecé a hacerle cariño.

Y el pelo de su escote se salió de ahí reptando lentamente.

No tuve una erección ni me dieron ganas de darle un beso.

Ella es como mi hermana.

Me gusta, la encuentro guapísima, es mucho más buena que su hermana mayor con quien pololeé dos años en el colegio.

No es la primera vez que duermo con ella.

Con mi "hermana".

Las primas, en cambio, bueno, eso es otra cosa.

Se quedó dormida.

¿O no?

Dormida o no, se dio vuelta dándome la espalda.

Fresca no más.

Le empecé a hacer cariño en la espalda.

Pero puse el partido de Francia contra Alemania a cambio.

- ¡Qué rico! palmitos, tomate, queso chedar ¿de qué es esa salsa?
- Un invento mío - me dijo.
- Mmmm, me gustó.

Hablamos mientras almorzábamos tortillas rellenas de lo que encontraras en cualquiera de los potes sobre la mesa. Hablamos mientras el cd de Texas daba vueltas en el equipo.

- ¿Has pensado volver alguna vez? - me preguntó.
- Sí claro, pero no sé, más viejo quizá.
- Yo también. Estoy muy feliz de haber tenido la posibilidad de criarme en Puerto Montt. Todo tan chico, tan seguro.
- La dura, quizá ahora está lleno de flaites y todo, pero antes, ¡qué rico! salías a la calle y te sentías dominando la ciudad. Catorce años y la llevabai en la ciudad - le dije casi que queriendo cerrar los ojos y volver.
- La cagó.
- La otra vez, en las vacaciones a la carretera austral con tu hermana, sentí algunos pueblos como verdaderos puertomontts de mi niñez. Todos conociendo a todos. No sé, lejos la mejor época de mi vida el colegio. Lejos. Aunque obvio que me quedó chica esa ciudad, pero Santiago y la U no me han hecho sentir así. Obvio, ya tengo 22.

Fue un lindo paseo esa conversación.

Esa sobremesa.

Apreto el timbre pero no estoy seguro de si sonó o no.

Apoyo la oreja en la puerta y lo apreto de nuevo.

Sí suena.

Seis segundos después me abre la puerta.

Sin zapatos.

Polera blanca.

Pelo claro, enredado y algo sucio.

Pantalones negros que le llegan hasta debajo de los talones.

- Hola guapo.
- Holaaa.

Nos abrazamos.

- Pucha me atrasé un poco con el almuerzo.
- Filo. No importa. Traje el postre. Helado de lúcuma ¿te gusta?

La cocina un desastre.

Una torre de platos.

- No po Pedro, no laves.
- Ya, cállate.

Escribo en mi blog donde voy a almorzar.

Apreto enter.

Leo el blog para ver si quedó bien.

Corrijo el par de errores que noto.

- Chuta, la hora. Ya filo, me tomo un taxi, con suerte me sale dos lucas.

Típico del Murphy este.

Termino caminando el par de cuadras hasta Plaza Ñuñoa antes que aparezca un taxi.

- Buenas, a Providencia por favor.

8 Opiniones:

Blogger Lautaro piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

supongo que porque lo usan DOS piernaS. así como los guanteS los usan CINCO dedoS y LOS lenteS sirven para DOS ojoS. ahora, LAS tijeraS no tengo idea. quizás por que tieneN DOS filoS?
bear hug,

13 noviembre, 2005 05:22  
Blogger Lautaro piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

aunque también se dice el short y la tijera.

13 noviembre, 2005 05:24  
Blogger Mis Nuevos Aires piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

shorts.. me quede pensando.. debería existir alguna palabra chilensis para ellos.. algo asi como "calzoncillos de paseo" muy largo no crees?
Oye con respecto a "tus" guantes de box.. mmm.. especifiqué que les doy uso deportistico no?? jajajaj

13 noviembre, 2005 16:03  
Blogger JP piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

No sé si es mejor llevarla en una ciudad chica y piola, que ser del montón en una ciudad grande y caótica pero que te ofrece más. O que te otorga esa sensación de del-montonismo sin la condición previa. De repente pasa lo mismo en provincia. Es fácil conocer todo y a todos y llegar a tener una sensación de dios o algo así. En el sentido de que sabes todo lo que pasa, te sabes la trampa del juego. Y creo que es por eso que a la larga uno siempre termina volviendo. Física o mentalmente.
Saludos.

13 noviembre, 2005 16:10  
Blogger Unknown piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

No sé. No tengo mucha perspectiva en asuntos de ciudad-provincia porque siempre he vivido en Stgo. Pero creo que aunque lo intentara, no podría vivir fuera de la ciudad. Cualquier ciudad, eso es.

Buena historia.

Saludos, P.

13 noviembre, 2005 17:08  
Blogger F. piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Se nos cayó el radioblog!
devuelvan la plata

13 noviembre, 2005 18:16  
Blogger sombra_de_mi piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Notable fin de semana.
Infinitamente mejor que el mío.
Menos mal el otro promete ser INFINITAMENTE mejor...

13 noviembre, 2005 23:45  
Blogger sombra_de_mi piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Oh... leo lo que puse... dos veces seguidas infinitamente... qué infinitamente cacofónico

13 noviembre, 2005 23:46  

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