diarios de viaje
Son las dos de la madrugada.
Hago una pasa en mi estudio para la prueba de este viernes, y me acuerdo de lo que me dijo un compañero en la patio de la universidad.
Demián.
- ¿No sería mejor no revelar tu identidad y así poder escribir más libremente?
Estaba dispuesto a demostrarle que yo no tenía problemas en abrirme con nombre y apellido.
Fue por eso que fui a agarrar uno de mis diarios de viaje, esos libritos que me dan ganas de rellenar con tinta única y exclusivamente cuando estoy muy lejos de casa, para transcribir textual una escena de amor de hace casi tres años.
Ándate a la mierda Demián, tenías razón.
No me atreví.
No me atreví pero me quedé pegado leyéndome.
Es genial, es como si viajara de nuevo.
Como si viera la nieve de muy al norte, reflejando el sol molestoso en mi cara otra vez.
Y encontré esto, una historia lejos de las sábanas que me propuse en un principio.
Una historia a diez hojas de distancia de aquella que no me atreví a escribir.
Helsinki, 2 de Febrero 2003
No importaba que no entendiera nada de lo que me decía.
Me miraba directo a los ojos, y Nadja a mi lado, me traducía su pobre finés de acento ruso.
Cincuenta años quizás, este Chechenio sabía levantarse muy rápido de su puesto, muy rápido en realidad y no dejaba de llevar la conversación cualquiera fuese el tema.
Supo, por amor a la geografía, sobre el Bío Bío un día y fue lo primero que dijo al escuchar que yo venía de Chile.
Luego Salvador Allende con todas sus letras, Pablo Nerudo y sonaba tan torpe y tierno así de ruso, que realmente no valía la pena corregirle.
Tuvo que decir Pinochet para que mi cara cambiara y le dijera que estaba completamente en su contra.
Sí sabía quien era y me entendió.
Creo que terminó pensando que yo era otro de los refugiados que fue a la cita dada por este grupo de jóvenes (en su mayoría chicas) de Amnistía Internacional y en realidad no me importó.
Fue mi primera vez frente a un protagonista, espectador directo más bien, de un conflicto del cual sólo sé por la tele.
Conté sus dientes de oro, los de plata y los de verdad, al mismo tiempo que trataba de imaginar cuánto hubo de sufrir en su país.
Imaginar dónde estarán sus familiares. ¿Muertos?
Pero no había forma de hacerle una pregunta así, pues estaba consciente que a mi morbo debía ponerle el límite del silencio y el respeto.
Sólo lo imaginaba y supongo que aún así me quedaba corto, sin poder sospechar detalles.
Y por supuesto que me acordé de mis viejos, y en especial de mi mamá.
Fue por eso que había querido acompañar a Nadja olvidándome de la vergüenza de andar con una canasta de galletas caseras hechas para esta visita, el miércoles pasado.
Pensé mucho en ellos y en cuanto tuvieron que pasar y sufrir en el exilio para salir adelante.
Estoy muy orgulloso de mis viejos.
(...)
No sé si vuelva a hacer este tipo de transcripciones de los diarios de viaje.
Básicamente porque hace tres años escribía mucho más mal que mañana.
Vuelvo al estudio.
9 Opiniones:
Mi familia tambien sufrio con lo de la dictadura y es una de las que no se fueron del pais... mi abuelo y tio muertos en Argentina... mi papá hechado de su trabajo (ahora exonerado y sin plata como los diputados y senadores)... el otro dia no se si fue rollo mio o en realidad el ruido me recordo algo pero escuche un helicoptero y senti una cosa rara ... algo asi como corre y escondete vienen de nuevo...
saludos pedro bye
ese acantilado está muy lindo
Uno tiende al perfeccionismo... pero por qué no escribir ideas y pensamientos que salen de una?
Son verdaderos, los pulidos suenan lindos para deleitar a cualquiera pero tu vivencia expresada sin adornos me gusta más, tiene más sentimiento.
Haz una mezcla.
See you PP.
Sí, es loco eso de transcribir diarios, aunque comprueba la añeja teoria de que uno nunca escribe para sí mismo. Lo importante al final es regristrar las cosas, porque ya ves, al leerlas recuerdas, y al recordarlas, existen. Sino, es como si nunca hubieran pasado, a menos que otros se acuerden por ti.
Saludos Pedro, y dejame decirte que yo tambien estoy atenta a lo que escribes. Muy.
nada que ver con esto,mas bien con el ritmo y sentir que es igual que un oso, es decir una pausa redonda, laralalala, jajjajaja, pausa redonda.
colorina con destornillador
... es decir tu ritmo...
su ritmo? tu pausa re-don-da... jajja y me siento como bajo el agua.
colorina destornillada
que personaje tan, pero tan importante eres que no revelas tu identidad..??? uyyy!! que me llama la atención eso
M
nada nada de importante... fiu... solo que no tengo blog y bueno soy colorina con adjetivos.
sere yo a la que le preguntabas?
sino disculpas por el colorinocentrismo.
Es increíble el registro que uno va dejando por ahí cuando tiene una mano loca que no sabe parar de escribir... servilletas, catálogos, partes de atrás de cuadernos, volantes... no importa cuán bien se escriba, no importa dónde se plasme. Creo que lo importante es poder descubrir, años después, como lo hiciste tú, este tipo de vivencias inmortalizadas de manera que sólo tú puedes leerlas y volver a vivirlas y sentirlas como si fuera ayer.
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