18 septiembre 2005

me duelen las rodillas en el zazen

Levanto el veto a los comments.

Creo tener un poco controlado el ego. Pasa también que no encuentro otra forma de interactuar con otros blogs, y eso es lo que quiero, conocer y leer algo más.

Estaba hace cinco minutos estudiando en mi cama cuando suena mi celular.

Cristóbal.

- Hoooooooooooola hueón - le dije feliz.

Cristóbal es testigo y cómplice de mi infancia puertomonttina, esa infancia alternativa a la forma chilota y pueblerina característica de los noventa en el sur. Creo que hoy las cosas han cambiado un poco, pero cuando yo estuve en el colegio fue uno de los pocos cerebros y corazones con quien sintonicé perfecto entre chapaleles y milcaos.

Me desconcentró y no pude seguir estudiando.

Acostado, con los apuntes sobre las rodillas flectadas, me acordé de mis rodillas también flectadas esta semana.

Del zazen que significa zen sentado.

Tras cinco horas caminando bajo el sol del Elqui, volvimos.

El ritual a la hora de comer es cuento aparte, como poner los palitos en la mesa, con qué limpiar, cómo agradecer y pedir.

Arrodillados en el suelo.

Y todo en absoluto silencio.

Seis veinte de la tarde y Jikusan me enseña como entrar al lugar de meditación, descalzo, como saludar, sentarme, enderezar la espalda y respirar.

Rodillas en el suelo, en semi loto, no resistirse a los pensamientos, hacer que se vayan igual a como llegan, focalizarse en el dolor si éste es mucho, no rascarse si algo te pica, no hacer ruido alguno.

No moverse.

Cuarenta minutos apenas interrumpidos por el sonido de un palo con el que si lo pides, Jiku San te golpea firme en los hombros dos veces.

Suena la campanita y con ella todas tus articulaciones.

Ejercicios japoneses imposibles para un chico tieso como yo, asombrado de la flexibilidad y ductilidad del maestro.

Cuarenta minutos más en meditación, con la misma pose dolorosa.

Palos en los hombros.

Y veinte minutos de cantos en japonés. Los famosos sutras que uno puede leer fonéticamente en los librillos que te pasan tras una reverencia típica de samurai como todas las que haces.

Y veinticinco minutos más de meditación.

Las rodillas muertas.

Me dan ganas de renunciar e irme.

Decido, en la mitad de la tercera meditación, irme.

Han pasado tres horas, son las nueve de la noche, y es hora de acostarse.

Tilín tilín tilín tilín tilín tilín.

Cinco diez de la mañana. En diez minutos más empiezan las dos horas de meditación de la mañana. No me fui. Maldición. Mis rodillas ya no pueden más.

Después de desayunar se trabaja en silencio en lo que te indiquen. La huerta, la cocina, la limpieza.

Y en la tarde un ratito de descanso al sol en que aprovecho de acercarme a un Jiku San que riega.

Había ido hasta allá para aprender, para sentir, pero mis ganas de conocer no se deshacen de un día a otro, por eso fue que me acerqué y no me aguanté de preguntarle.

- Jiku San ¿qué piensas del amor?

6 Opiniones:

Blogger Lautaro piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Me acordé de la película argentina "Un Buda" con música de mi beloved Pedro Aznar. Tu eras el hermano académico, obvio que no "tan" nerd. :D
Y qué pensaba del amor Jiku San? se te quitaron las ganas de no-saber?
Bear hug,

18 septiembre, 2005 17:47  
Blogger Pablillous piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

me acorde de mis clases de Yoga...
estoy contento de volver y poder dejar mis comments..

muy buena foto..

que piensa jiku san del amor?

abrazos

18 septiembre, 2005 20:32  
Blogger Morwen piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Coincido con el amigo pablillous sobre los comments ^^.

Que quieres que te diga, hermoso y dificil el camino del Zen, creo yo. Que conste que mi opinión al respecto se forma sólo leyendo algunos libros sobre el tema, "De cara al muro" se titulaba uno especialmente bueno que leí al respecto. Mucha fuerza entonces, pasa seguir aquella senda...

Un abrazo...

18 septiembre, 2005 22:06  
Blogger Fab Llanos piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

estas de vuelta, canalla!. Y yo que hace unos dias te creí desvanecido para siempre. En fin. entre tanto jaleo meditacional, debes estar hecho todo un nuevo puertomontino. Felicidades y welcome back.

19 septiembre, 2005 04:16  
Blogger Remus piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

Tremenda pregunta le despachaste al Jiku San, ¿te dio luces con su respuesta o te dejó más confundido?
Me tinca A lot like love, trataré de conseguirla. Gracias por el consejo.
Saludos

19 septiembre, 2005 14:51  
Anonymous Anónimo piensa que eres un pelotudo pero eso no te dijo...

al maestro también le duelen las rodillas (algún maestro dijo alguna vez: deja que tus piernas hagan su propio zazen). Si tu zazen se vuelve cómodo, es que te has estancando, hay que seguir profundizando, "como un yunque de hierro arrojado al océano"

09 enero, 2007 07:51  

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